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Monday 23 September 2019
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Oficina del Conservador en Matanzas: ampliar horizontes en la restauración (+fotos)

Mucho hablamos de las riquezas patrimoniales de la ciudad de Matanzas. Casi siempre nos convertimos en regionalistas acérrimos al centrarnos solo en nuestras realidades más cercanas. Pero no solo la capital provincial posee valores históricos inigualables.

Cada municipio o región de la provincia conserva hechos, edificios, saberes, personalidades y costumbres que los convierten en únicos y, al igual que sucede en Matanzas, muchos de ellos sufren los embates del tiempo y las indiferencias del hombre.

En esos territorios la situación a veces se torna más compleja ante la inexistencia de una entidad encargada de velar por la salvaguarda de ese patrimonio. Para contrarrestar dicha realidad en la provincia de Matanzas se organizan varios equipos de trabajo.

La intención es desarrollar, a largo plazo, una estrategia colectiva para el rescate y conservación de los valores arquitectónicos, históricos y patrimoniales con la creación de filiales de la Oficina del Conservador en varios municipios, especificó Leonel Pérez Orozco, Conservador de la Ciudad de Matanzas.

“No pretendemos que se repitan oficinas en todos los municipios, sino que se ordenen las estrategias en filiales o departamentos en las ciudades donde existan valores patrimoniales que rescatar”.

FILIAL DE CÁRDENAS: RESCATAR 200 AÑOS DE HISTORIA

Restaurar los valores patrimoniales de la ciudad de Cárdenas es el própósito de la filial de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Matanzas que allí se creó

La restauración de una ciudad no es tarea fácil. Desde los sustanciales presupuestos que requiere devolverle una imagen digna y original a los sitios patrimoniales hasta lograr una acertada concepción de las funciones sociales y valores de uso de cada inmueble, precisa de la especialización y entrega de los responsables.

Un gemir de tradiciones alimentan el sentir de las calles cardenenses, adoquinadas con excesos de cultura, del buen arte de sus hijos, de la mezcla entre lo tradicional de un pueblo edificado sobre el desarrollo azucarero, portuario y del ferrocarril y los aires de modernidad. Esta ciudad, fundada por los españoles en 1828, se caracterizó en su tiempo por ser una de las más prósperas del área central de Cuba.

Para hacerle justicia a tantos valores culturales y sociales contenidos en la Ciudad Bandera, surgió allí una filial de la Oficina del Conservador de Matanzas. Desde su creación, la institución tiene como propósito integrar a los habitantes en la edificación de una urbe renovada y bella.

“La delimitación de la Zona Priorizada para la Conservación (ZPC) fungió como una guía de trabajo para esta sede. Cárdenas cuenta con un equipo que contribuirá al rescate y preservación de las riquezas culturales del territorio”, especificó Pérez Orozco.

Para la determinación de la ZPC se tuvo en cuenta la rica historia patrimonial que allí se recoge “donde se suceden hitos importantes en la economía, la política y las expresiones culturales, desde 1828 hasta 1878.

“Por eso se impone desarrollar un estudio profundo que nos permita plantear, dirigir y organizar una estrategia conservacionista encaminada a la historia de la ciudad de Cárdenas.

“Destacamos el año 1850, cuando Narciso López toma la Casa de Gobierno y se produce el izamiento por primera vez en suelo cubano de la que se adoptó después como la enseña nacional. Sobresale también el ferrocarril de Júcaro, referente dentro del patrimonio industrial de la Isla”, apuntó Arnaldo Batista Alfonso, director de la filial de la Oficina del Conservador en Cárdenas.

El Plan Bicentenario repiensa la ciudad como una urbe del siglo XIX en el siglo XXI

Como ocurrió en Matanzas por sus 325 años, se proyecta en Cárdenas una estrategia que servirá como guía para la restauración del territorio con vistas a sus 200 años. “El Plan Bicentenario es la realidad de lo que soñamos, la ciudad sobre el papel con la interacción entre sus principales vías y arterias y cómo se articula con el sistema de espacios públicos.

“Dicha proyección repiensa la ciudad como una urbe moderna para el siglo XIX desde su reapreciación en el siglo XXI, sin que pierda la esencia histórica, neoclásica, artística que la distingue”.

Para su rehabilitación varios son los preceptos sobre los que se sustenta el trabajo de los especialistas. En un primer momento, la revalorización del parque José Antonio Echeverría como la principal plaza cultural de la Ciudad de la Primicias constituye un punto a favor de la organización del trabajo de la filial.

“Tenemos una red de museos alrededor del parque José Antonio Echeverría. Con la adición de galerías, una academia de pintura y conociendo las incompatibilidades del uso del suelo de los inmuebles que se encuentran en ese entorno, planteamos conceptualizar el parque como la plaza cultural.

“Esta nueva función determinará el proceso de intervención y conservación del patrimonio cultural. La instauración de nuestra sede en ese contexto revitaliza mucho más la vida allí con propuestas culturales sistemáticas e identitarias”, argumentó Batista Alfonso.

Aunque muchos limitan el patrimonio de Cárdenas a la existencia de La Dominica, otros espacios e instituciones culturales forman parte del conglomerado histórico que realza los valores de la Ciudad Bandera, precisó María Teresa Clark, Historiadora del municipio Cárdenas.

“Un elemento identitario de la ciudad y de Cuba es La Dominica, donde se enarboló por vez primera la bandera nacional en suelo patrio el 19 de mayo de 1850, adoptada en la Asamblea de Guáimaro, en 1869, como enseña de la República en Armas. Pero La Dominica no es el único exponente del patrimonio de la Ciudad de las Primicias.

“Fundamentales son los museos Oscar María de Rojas; A la Batalla de Ideas, fundado por Fidel en el inmueble que perteneció al Cuerpo de Bomberos; la Casa Natal de José Antonio Echeverría; la Iglesia Parroquial y el cine, que es una muestra del estilo modernista”.

A ellos agregó el Licenciado en Estudios Socioculturales, “la Plaza Malakov, construida en 1859 como centro comercial, que necesita su refuncionalización manteniendo el empaque del siglo XIX, con ciertas dosis de modernidad; la plaza de La Dominica, que ya cuenta con un proyecto a cargo del arquitecto Augusto Bueno para su restauración y la plaza de Colón, Monumento Local.

“Desde estos tres enclaves se articula la primera etapa de las labores de restauración. Incluimos el Monumento a la Bandera con el frente marítimo de la ciudad. Allí se encuentran también el espigón y la antigua casa social de obreros de Arechavala.

“La reconceptualización de esa área se establece a partir de un paseo marítimo para retomar la necesaria conexión con el mar de una ciudad que le restó el espacio al mar y creció junto a él”.

La riqueza que los habitantes cardenenses acumularon durante el periodo les permitió edificar teatros y liceos, fundar sociedades económicas, sociales, culturales y de beneficencia de primer orden y dotar a Cárdenas de justa fama de población culta e ilustrada y de sobrenombres como la Holanda de América, la Ciudad Americana o la Barcelona de las Antillas.

Todos estos valores son estudiados metódicamente, acotó el joven investigador. “Tenemos el expediente para solicitar a la Comisión Nacional de Monumentos cualquiera de los grados de protección que se le otorgará al centro histórico urbano, el expediente que recoge la explicación de la Zona Priorizada para la Conservación, el Plan Maestro como herramienta rectora que ve la ciudad íntegramente con sus posibles soluciones y conflictos”.

Sin embargo, las funciones de la filial no se enmarcan solo en la conservación del patrimonio edificado. Las interrelaciones sociales con los habitantes es una prioridad para el equipo de trabajo. Con ese objetivo desarrollan disímiles acciones coordinadas junto a la Dirección de Cultura y los artistas del territorio, según narra Batista Alfonso.

“Por ejemplo, Colores para la ciudad fue una exposición colectiva en la que intervinieron niños de varios proyectos socioculturales que permitió vislumbrar cómo ellos perciben el patrimonio histórico”.

La ciudad de Cárdenas cumplirá el 8 de marzo próximo 191 años. Casi dos siglos nos gritan desde los muros de las edificaciones, donde el paso de los años se convierte en lamentos o sonidos de coches que arañan el asfalto.

El plan de restauración será el comienzo de esta experiencia.

“Trabajaremos en tres etapas y ahora nos encontramos en la primera. La segunda comenzará en el 195 aniversario y la tercera culminará en el 2028, con el bicentenario. No quiere decir esto que terminaremos entonces, sino que será el comienzo de esta experiencia”.

Con vistas a proponer a Cárdenas como producto turístico, poseedor de riquezas patrimoniales y ambientales y particularidades propias del territorio con más de cien primicias, la gestión turística se tiene en cuenta entre los factores que favorecerán a la urbe como destino cultural.

“Es un elemento que debemos analizar con detenimiento. Asumimos el turismo como un punto de avance y no en detrimento de la identidad. Para esto será indispensable crear un sistema cultural ideático y material capaz de resistir el proceso de aculturación que hoy incide en la idiosincrasia cubana”.

Los propósitos fundamentales son reinterpretar la ciudad de Cárdenas, con el apoyo y la intervención directa de la población que será la que, en definitiva, legitimará cada proceso; devolverles los valores que enaltecen a una de las ciudades cubanas más importantes del siglo XIX y revalorizarlos como expresiones identitarias de los tiempos actuales.

RESTAURAR LA CIUDAD CON NOMBRE DE ALMIRANTE

La iniciativa que comenzó en Cárdenas llegó a un segundo momento con la organización de un grupo de trabajo en Colón, encargado de la restauración, conservación y protección del patrimonio en ese territorio.

“Esta nueva filial está integrada por un historiador, un arquitecto y un arqueólogo. Ellos mismos atienden los temas socioculturales y las interacciones con los barrios. Ya asumieron sus funciones junto a Planificación Física, el Gobierno municipal y la Dirección de Patrimonio”, especificó Leonel Pérez Orozco, director de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Matanzas.

Varios son los desafíos que nacen en el municipio colombino con el surgimiento de esta filial, ocupada, entre otras acciones, en la confección del expediente para la declaratoria de su centro histórico como Monumento Nacional y su rehabilitación con vistas a los 200 años de la ciudad, acotó el también profesor e historiador.

Incluye el trazado para la Zona Priorizada para la Conservación, el establecimiento de las prioridades en cuanto a las edificaciones ubicadas alrededor de la plaza central que se rehabilitarán, la realización del inventario de los edificios patrimoniales más representativos del municipio para comenzar dos acciones importantes.

“La ciudad tiene 182 años, por lo que falta algún tiempo aún para llegar a su bicentenario, pero las acciones de gestión y restauración del patrimonio constructivo urbano están dirigidas a dicha celebración.

“De igual significación resulta la proposición a la Comisión Nacional de Monumentos para que sea evaluado el centro histórico de Colón como Monumento Nacional”.

Centro de un importante comercio, con modernos edificios y parques, jardines y monumentos, la ciudad de Colón se fundó el 8 de agosto de 1836 con el nombre de Nueva Bermeja. Adoptó su denominación actual en 1855, cuando se convirtió en la única villa cubana en llevar el apellido del almirante español Cristóbal Colón.

Unión de Reyes será el próximo territorio en el que, por sus valores históricos, se implementará una nueva filial dirigida al rescate, protección y conservación de sus riquezas patrimoniales.

  • Fotos: cortesía de los entrevistados/ Publicado originalmente en Cubahora



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