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Wednesday 18 September 2019
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Noemí Sabater, de federada a deportista ejemplar

De mi mente no se borra aquella figura esbelta de algo más de seis pies de estatura, que con gran entusiasmo siempre se veía en las actividades deportivas de la ciudad de Cárdenas en los primeros años de la Revolución, ya fuera encabezando el grupo de abanderados del INDER, compitiendo en cualquier evento masivo del recién creado organismo o en las gradas de las instalaciones apoyando a los futuros campeones.

En esa etapa, donde su juventud y belleza le prometían competir más en una selección de Estrellas, algo habitual entonces, que en una competencia atlética, Noemí Sabater Martínez inclinó su preferencia hacia la última, algo que luego de más de 50 años no lamenta.

Desde hace mucho tiempo reside en Pedro Betancourt, donde creó una familia junto al entonces también deportista del baloncesto Juan Reynold Pumariega, de cuya unión nacieron tres hijos.

En una visita realizada a ese municipio para intercambiar con glorias del deporte de la localidad, me contó sobre sus inicios en el deporte desde el hogar de niños desamparados en Cárdenas, del que su padre era el director y ella era la responsable de enseñarles a jugar diferentes deportes, apenas con 16 años de edad.

“Mi captación para entrar en el deporte de alto rendimiento, recuerda, ocurrió en 1961 en los terrenos del Palmar de Junco de Matanzas, donde representé a mi delegación de la Federación de Mujeres Cubanas en una competencia para buscar compañeras que quisieran practicar deportes y obtuve el primer lugar en el lanzamiento de la pelota. Entonces el responsable de atletismo en la provincia, Pérez Jaime, me escoge para el lanzamiento de la jabalina.”

Pocos cubanos pudieron participar en los dos eventos regionales donde más presente estuvo la patraña imperialista para socavar a los deportistas cubanos y a su reciente Revolución: los IX Juegos Centroamericanos y del Caribe de Kingston, Jamaica, en 1962 y los X de San Juan, Puerto Rico, 1966.

En esas dos citas históricas estuvo Noemí Sabater; en la primera, en el lanzamiento del dardo, donde ocupó el séptimo lugar, acompañada de la mejor de Cuba en aquel momento y que ganó el certamen, la santiaguera Hilda Ramírez. Cuatro años después lo hizo en la llamada Delegación de la Dignidad a Puerto Rico, pero como pasadora en el equipo de voleibol, campeón de los Juegos.

Su paso al voleibol ocurrió poco después de la cita centro caribeña de Jamaica, al abandonar esa especialidad del atletismo. Se dedicó al tenis de mesa, donde llegó a ser titular nacional, pero también jugaba el voli. Con él fue a una justa nacional juvenil en Artemisa, en la que los técnicos le vieron condiciones y la llamaron a la preselección nacional con la que viajó a China, Rumania, Checoslovaquia y a la antigua URSS, como preparación para San Juan 1966.

Sobre las agresiones al deporte cubano de las que fue testigo en Jamaica y Puerto Rico, manifestó que en el estadio de béisbol Sabina Park, de Kingston, vinieron las primeras provocaciones, “allí estábamos apoyando al equipo criollo cuando elementos contrarrevolucionarios ofendían a Cuba y trataron de secuestrar al boxeador “Chocolatico” Pérez, por lo que hubo que irse a las manos. Aquello fue tremendo, sillas y objetos por el aire, algunos heridos, pero lo más importante fue el valor de nuestros deportistas para defender al país en cualquier circunstancia”.

En relación con la cita de Puerto Rico, es ampliamente conocida la historia para tratar de que no asistiera nuestro país, negándole las visas de entrada a la isla borícua para lo que el Comandante en Jefe Fidel Castro había ya asegurado que “iríamos de todas formas”, lo que se realizó en el barco mercante Cerro Pelado.

Para Noemí Sabater hay muchos momentos de ese viaje que no olvida, de ellos, hay dos que están siempre presentes en su mente: “la despedida en Santiago de Cuba y el recibimiento por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien abordó el barco en alta mar y felicitó a cada uno de la gloriosa Delegación de la Dignidad.”

Pese a los años transcurridos, esta espigada matancera, captada en una competencia de la Federación de Mujeres Cubanas hace 58 años, no olvida la etapa atlética que le tocó vivir y está al tanto de los éxitos actuales del deporte cubano, ese que con su calidad y ejemplo contribuyó a forjar.



Comentarista-narrador deportivo en Radio 26. Matanzas. Cuba. Vive en Matanzas


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