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Thursday 14 November 2019
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Pequeños detalles que hacen grande a una sociedad

Cuánta belleza nos tropezamos a diario y por la premura la obviamos, pero hoy fue un día que, aunque con el tropel de siempre, me dediqué a observar gestos, acciones y pasajes hermosos. Nada de proponérmelo, fluyeron solos ante mis ojos.

El primero lo regalaron dos vecinitos, uno de ellos de reciente incorporación al barrio, no más de cuatro años de edad, de tez blanca y una gracia espectacular. Siempre que me ve me saluda con alegría. Hoy no me vio porque su atención estaba en el otro actor, un niño de siete u ocho años, de tez negra, vestido con el uniforme escolar y
mochila con libros. Este iba corriendo porque se le hacía tarde para la escuela.

El más pequeño lo saludó desde la puerta de su casa, el que iba corriendo se detuvo, regresó y le dio la mano. Que gesto más hermoso de amistad.

Seguí observando el andar apresurado de los estudiantes hacia las aulas y los ancianos en busca del pan. Me detuve ante las palomas que muchos han bautizado como tortolitas. Estas hermosas aves abundan en la ciudad y lo más interesante es que caminan junto a las personas sin que nadie las maltrate, incluso los niños no atentan contra ellas.

Al llegar a la panadería, que era mi objetivo, observé y escuché a los que esperaban. Hablaban de problemas personales, política, abundancias y necesidades, o sea, de lo cotidiano. En ese intríngulis sacaron el pan del horno y comenzó la venta, la primera en comprar fue una anciana de tez y cabellera blanca. A esta señora le dificultaba
descender los escalones. De la multitud salió un moreno musculoso y joven que la tomó del brazo y la llevó hasta la calle, ella le regaló una sonrisa y le dio las gracias. Estos son pequeños detalles que hacen grande a una sociedad.




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