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Friday 15 November 2019
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La ciudad es la casa grande de todos (+fotos) (+audio)

Para comprender a nuestras ciudades basta asomarse a la ventana de sus calles, emplazamientos urbanos y accidentes geográficos.

La ciudad es más que el entramado arquitectónico de grandes dimensiones en el que confluyen habitantes diversos, más que la expresión cosmopolita de la cultura y el sitio donde muchos establecen sus sueños y aspiraciones de progresar en la vida.

Con el paso del tiempo, las ciudades adquieren un olor característico, un ritmo particular, una identidad única asentada en el espíritu de sus fundadores y de la gente que la vive.

También adoptan sus vicios y problemáticas, sus dolores y heridas.

Y es que las ciudades, al final, se transforman en parte de lo que somos, una extensión de nuestro cuerpo en perfecta armonía con nuestra alma.

CONOCIENDO LA CIUDAD DESDE SU PATRIMONIO

Usualmente cuando se habla de ciudades patrimoniales, los principales servicios gastronómicos, comerciales y culturales se agrupan en los espacios públicos. Estos devienen rostro del lugar donde vivimos. Su buen uso y preservación desafía a los matanceros en tiempos de turismo cultural y mediocridad disfrazada de arte.

La población acogió con beneplácito el rescate de las áreas urbanas de Matanzas.

En Matanzas, la gestión y conservación de estas áreas comenzó con la celebración del aniversario 325 de su fundación, en octubre último, según ejemplifica el Conservador de la Ciudad Leonel Pérez Orozco.

“Matanzas fue, desde finales de 1920 hasta mediados de 2018, una ciudad vehicular donde el peatón estaba confinado a la acera y a algunos parques. Esta situación cambió radicalmente.

“No concebimos una ciudad moderna en la que los turistas y habitantes se sientan limitados a transitar por el andén, sin poder contemplar tranquilamente la magnificencia de los edificios públicos de la trama urbana. Es indispensable que caminen libres para que se interrelacionen con la sociedad y con el patrimonio constructivo que es el rostro de una ciudad patrimonial. 

Convertir los principales espacios públicos en áreas peatonales fue prioridad para la Oficina del Conservador de Matanzas.

“Gracias a la labor de la dirección de Plan Maestro de la Oficina del Conservador, rehabilitamos los principales sitios de esparcimiento colectivo de la ciudad, basándonos en las características urbanísticas con las que fue diseñada. Así rescatamos la Plaza de la Vigía, el paseo comercial de la Calle del Medio y el  paseo fluvial de Narváez.

“Dichos lugares, que deben tributar a la  difusión de nuestra cultura a partir de las opciones que en ellos se brinde, constituyen piedras angulares en el fomento del turismo de ciudad.”

Mayra Hernández de León, directora de la Oficina de Monumentos y Sitios Históricos del Centro provincial de Patrimonio en Matanzas, reconoció que las violaciones que atentan contra los paisajes urbanos se ubican entre las de mayos sistematicidad en la Ciudad de los Ríos y Puentes.

“Instituciones como la Oficina del Conservador y el Centro provincial de Patrimonio enfocan sus prioridades hacia la educación ciudadana, como premisa para lograr resultados más eficaces. La población es la principal protagonista de todo cuanto ocurra en los espacios públicos, de su cuidado y preservación.”

Generalmente, la ausencia o deficiencia de oportunos planes de ordenamiento de los centros históricos urbanos, provocan que las actividades comerciales extendidas a sus espacios públicos representen gran agresión a los valores patrimoniales.

Desde la Dirección provincial de Cultura se estableció una estrategia de trabajo para, con el talento local y nacional, brindar a la población opciones recreativas de calidad aprovechando al máximo las nuevas características de las áreas comunes matanceras.

Pero no es esta la única entidad que participa en dicho proceso. Desde las diferentes instituciones, con aciertos y errores, las experiencias han sido diversas, complejas y polémicas.

DE FERIAS, PSEUDOCULTURA Y GUSTOS POPULARES

Los espacios públicos no solo animan la imagen urbana, sino que influyen decisivamente en la calidad de vida de los pobladores. Estos pueden interpretarse como el alma de las ciudades, puesto que el hombre deja en ellos su impronta social.

La suciedad también presente en la reanimación cultural de Matanzas. (Tomada de Facebook)

Según la opinión de una lectora, “la calle Narváez es uno de los sitios que mejor se restauraron en Matanzas pero se ha convertido en un lugar de mal gusto y música alta, contrario a lo que deseamos un grupo de matanceros (…) que se constituya un espacio cultural no reguetonero”. Su preocupación coincide con la de muchos yumurinos quienes denuncian los malos manejos de varios espacios de la ciudad.

Somos testigos de cómo la gestión del área patrimonial de Matanzas ha sido incorrecta, en lo que respecta al menos a las propuestas pseudoculturales que allí tienen lugar.

Y es que, ante la proliferación de las bocinas itinerantes, no solo de particulares sino de instituciones y empresas y la inexistencia de una adecuada y controlada estrategia de reanimación, poco se disfrutan ejemplos de la verdadera cultura.

Los usos de la Calle del Medio deben ajustarse a las características y exigencias de una ciudad patrimonial.

“Es muy necesario saber usar los espacios públicos no solo para caminar o tomar fotografías, sino también como referentes y escenarios donde se dé a conocer lo mejor de la cultura, mediante la planificación por parte de los directivos y especialistas de las propuestas que ofrecemos a la población en estos sitios.

“Cuando rescatamos un espacio público lo primero que debemos cuestionarnos es para qué lo queremos y a partir de qué idea podemos reutilizarlo y ofrecérselo a los demás”, reflexiona el Conservador de la urbe yumurina.

Para la correcta gestión cultural de una ciudad patrimonial como Matanzas, además considerada un portento dentro del desarrollo cultural a nivel nacional, es imprescindible llevar a la práctica varias exigencias: una coordinada interrelación entre los diferentes organismos e instituciones que deben regular y controlar las ofertas culturales, gastronómicas y de servicios, el predominio de un mismo concepto de reanimación cultural entre dichos factores y una adecuada organización de las programaciones artísticas tanto en las sedes de las agrupaciones como en las áreas de uso común.

Pero los sueños y proyectos no siempre coinciden con la realidad. “Por ejemplo podemos citar las ferias que en fechas recientes se han celebrado en el centro histórico de Matanzas, debido a lo abarcadoras que son y los daños colaterales que provocan a la preservación del patrimonio, apuntó Pérez Orozco.

La Calle del Medio se ha convertido en una feria carnavalesca donde priman los altos decibeles de la música y lo peor de los gustos populares. (Tomada de Facebook)

Agregó que “en las áreas donde se efectúan estas fiestas, luego de que se retiran las carpas y puntos de venta de productos, dejan en un estado deplorable el sitio: sucio, con manchas de grasa en las paredes y los pisos.

“No existe una cultura sólida aún entre los matanceros para que estas ferias cumplan con el objetivo para el que fueron creadas: mostrar al turismo nacional y extranjero lo más valioso de nuestra cultura desde su talento artístico, la belleza de sus edificaciones centenarias y de los paisajes naturales que coronan la urbe.

“Queremos que quienes viven en Matanzas aprendan a disfrutar de su ciudad, de los lugares públicos que hemos ganado para ellos y de propuestas con excelente factura.”

En este sentido, cobra importancia y se hace necesario el ordenamiento urbano a partir de las herramientas del planeamiento, con mayor precisión las estrategias y actuaciones en los espacios urbanos.

“Yo creo que este tipo de actividades son válidas, siempre y cuando se usen ordenadamente los espacios patrimoniales que tantos recursos, sacrificio y horas de desvelo costaron. De no ser así, dentro de algún tiempo la bella imagen que hoy exhibe Matanzas estaría completamente arruinada. Y entonces, ¿para qué nos esforzamos?

“Trabajamos para que sosteniblemente la población disfrute de espacios hermosos, para mantenerlos en el tiempo y entregarlo a las futuras generaciones.

“No estoy en contra de la música que cada uno quiera escuchar, pero géneros como el reggaetón impuesto en las presentaciones y espectáculos de las principales instalaciones turísticas de Varadero que vienen a las ferias matanceras a promocionar sus ofertas, no tienen nada que ver con nuestra identidad cultural.

“Somos conscientes de que la máxima autoridad del turismo en la provincia orientó que se desechara todo aquello que atente contra la buena imagen de nuestros valores culturales y, no obstante, continúan las propuestas mediocres tanto en Narváez como en La Vigía y la Calle del Medio.

“Si a ello sumamos que los altos decibeles en los que se reproducen y el reducido espacio en los que se ubican ocasionan afectaciones serias a largo plazo en las estructuras arquitectónicas, entonces es inadmisible la situación actual existente en Matanzas. 

La reanimación cultural verdadera no tiene nada que ver con la feria que tiene lugar sábado tras sábado en las calles Medio y Narváez. Esta no es solo una problemática que compete a las oficinas de Patrimonio, del Conservador y las direcciones de Cultura. Todos los organismos y autoridades tienen que imponen orden para que Matanzas de verdad luzca todo el esplendor que le devolvió el 325.

ESPACIOS CARACTERIZADOS, APOSTAR POR LA CIVILIDAD

Para contrarrestar posibles afectaciones que en el futuro pueda ocasionar el mal aprovechamiento de los enclaves públicos, la Oficina del Conservador estudia las funciones y actividades que podrán realizarse en el centro histórico de la proclamada Atenas de Cuba hace 159 años, explicó su director.

Los paisajes urbanos requieren de una acertada estrategia de protección al patrimonio que en ellos existen.

“El Parque de La Libertad, centro importante de la vida en la ciudad de Matanzas, seguirá siendo público. Como en décadas anteriores, se retomarán allí las retretas de la Banda provincial de Conciertos.

“Continuarán en la segunda Plaza de Armas la celebración de eventos como los espectáculos de teatro callejero, presentaciones musicales, honras a José Martí, encuentros culturales de todo tipo.

El paseo fluvial de Narváez debe fungir como la principal arteria cultural. Ya a lo largo del río San Juan existen disímiles proyectos culturales, relacionados sobre todo con las artes visuales a cargo de artistas como Osmany Betancourt (Lolo) y Jesús Alberto Mederos, mientras que en la Calle del Medio se reúne la mayoría de los establecimientos comerciales de la urbe.

La Plaza de la Vigía debe funcionar siempre como escenario principal para las actividades culturales.

“Otras áreas importantes son la Plaza de la Catedral y el parque La Estrella, que han sido escenarios para conciertos de agrupaciones rumberas, ferias de artesanía artística y presentaciones campesinas y la Plaza de la Vigía, donde se concentran los más importantes inmuebles del patrimonio matancero.

 “Pensemos que los espacios abiertos son de todos y que hay que protegerlos, que tenemos una ciudad hermosa en la que seguiremos trabajando, que permitiremos y favoreceremos que el matancero disfrute su ciudad, pero con orden y con la conciencia de que esta acciones de restauración hay que respetarlas y cuidarlas para que otras generaciones mañana reciban una urbe renovada como la hemos entregado ahora.”

Para comprender a nuestras ciudades basta asomarse a la ventana de sus calles, emplazamientos urbanos y accidentes geográficos. Desde allí reconoceremos cada uno de sus síntomas, las huellas dejadas por la historia y los hombres en su piel.

La literatura ocupa los espacios públicos, durante eventos y celebraciones.

Las heridas también forman parte de su espacio corporal. Abiertas durante años, décadas o siglos, nos hablan del amor o el desamor de sus hijos, de cómo han depositado en ellas sus aspiraciones o egolatrías.

Las ciudades patrimoniales a veces son las que corren peor suerte. La fuerte exposición que sufren ante los desmanes del día a día, la constante fluctuación de personas que buscan encontrar sus riquezas y la acción sistemática de su población, lastran su físico y su orgullo.

Estas marcas casi siempre quedan a la vista de todos y, más triste aún, en la memoria colectiva.

 

Publicado originalmente en Cubahora




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