Search
Monday 18 November 2019
  • :
  • :

Humilde obrero que devino gran líder sindical

Hoy se cumplen 45 años de la desaparición física  de Lázaro Peña González, el humilde obrero que devino gran líder sindical, el hombre que con tan solo tercer grado de escolaridad logró  alcanzar un elevado nivel cultural y  luchar con destreza por los derechos de los trabajadores cubanos.

La  última batalla de Lázaro Peña  antes de fallecer el 11 de marzo de 1974 a causa de una penosa enfermedad fue el décimo tercer Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba CTC, que magistralmente él supo dirigir para poner a la organización a tono con las transformaciones acontecidas en el país; un encuentro similar en trascendencia tendrá lugar en los próximos días con la celebración del XXI foro.

Aquellos que estuvieron cerca de él, como el matancero Roberto Veiga Menéndez, su amigo y fiel colaborador durante los primeros años de la CTC, lo recuerdan como el maestro de cuadros sindicales que no se “cansaba de explicar la importancia de contar con un movimiento sindical unido para defender las conquistas”.

Roberto Veiga Menéndez, su amigo y fiel colaborador de Lázaro Peña.

Roberto Veiga Menéndez, su amigo y fiel colaborador de Lázaro Peña.

Según el testimonio que ofreciera a Radio 26 el veterano dirigente sindical “Lázaro era tan  persuasivo y paciente que exasperaba a sus enemigos y esa capacidad para convencer fue precisamente una de sus mejores armas en cada debate que dirigió para preservar  los derechos de los trabajadores”. 

“Tuvo siempre  firmeza de principios y una gran sencillez a flor de piel. Una familia humilde y de tez mestiza,  fueron razones suficientes para padecer desde pequeño los desmanes de una sociedad que rendía culto a la discriminación, sin embargo  supo imponerse y estar a la vanguardia en todas las batallas que libro”—rememora  su compañero y discípulo.

Pese a las calumnias de la propaganda anticomunista, el bien llamado Capitán de la clase obrera acumuló desde muy joven una gran autoridad  y un prestigio que traspasó las fronteras cubanas. Por ello llegó a ser vicepresidente de la Federación Sindical Mundial FSM, logra hacer de la CTC la única central sindical del país y fortalece los vínculos entre el movimiento obrero y el Partido Comunista,  unidad indisoluble que se mantiene hasta nuestros días.

La historia personal de Veiga está intrínsecamente ligada a los derroteros del movimiento obrero y sindical en Cuba antes y después de 1959. Hoy, con 80 años de edad, exhibe  con orgullo su trayectoria revolucionaria, como miembro del Movimiento  26 de Julio, sus desempeños  como Secretario General de la CTC después del fallecimiento de Lázaro Peña   y además, como miembro del Comité Central y del Buró Político del Partido Comunista de Cuba.

Al preguntarle sobre los rasgos más significativos que le impresionaron de la personalidad de Lázaro, nos dijo:

“Como ya señalé, tenía ese don tan necesario de saber escuchar; en las asambleas y plenarias escuchaba atentamente y cuando concluía la reunión sabía resumir el elemento  expresado en cada intervención. Sus conclusiones daban cierre con gran poder de síntesis, además enriquecía su discurso con gestos oportunos, y lo hacía con naturalidad y espontaneidad, nada forzado. Esto lo hacía un gran comunicador.

“Siempre me impresionó la autoridad extraordinaria que tenía en la Federación Sindical Mundial (FSM). Allí, generalmente, una parte del plenario permanecía en los pasillos. Sin embargo, cuando se anunciaba que Lázaro haría uso de la palabra, todos se retiraban del pasillo y no se escuchaba en aquel auditorio ni el respiro de los presentes. Lázaro era un marxista convencido y comprometido.

“Fue un sindicalista y un revolucionario integral. Le brindaba especial atención a los jóvenes, a los cuales les dedicaba tiempo, comprendía y toleraba algunos desatinos propios de la edad, algo que no admitía a sus viejos compañeros de lucha. Fidel le inspiraba un gran respeto y admiración, consideraba que  había hecho posible los sueños que él jamás pensó alcanzar. Ese es el hombre que recuerdo, simplemente excepcional”.

A 45 años de la ausencia física de Lázaro Peña, este día en  la inmensa mayoría de los colectivos laborales del territorio de  Matanzas y en el resto del país se realizaron matutinos especiales, entre otras iniciativas para rendir homenaje al líder que dedicó su vida a la defensa de la clase trabajadora cubana y cuyas ideas sirven de brújula permanente al movimiento sindical en todos los tiempos.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mostrar Botones
Ocultar Botones