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Monday 18 November 2019
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Una lectura indispensable sobre José Antonio Echeverría

Dicen que cuando ves a alguien leer un libro que te gusta, es como si el libro estuviera recomendándote a esa persona.

Que me enseñe algo, sea entretenido, invite a menear las neuronas y de paso me enganche hasta el final: eso es lo mínimo que yo le pido a un buen libro.

Todo eso y más lo cumple con creces Subiendo como un sol la escalinata, la biografía del líder estudiantil José Antonio Echeverría escrita por el historiador Ernesto Aramís Álvarez Blanco.

“Se publicó en 2009 por la Editora Abril y se agotó enseguida”, me cuenta el autor, Facebook mediante, antes de recordarme que el título es una referencia literal a un poema dedicado a José Antonio por la inigualable Carilda Oliver Labra, Premio Nacional de Literatura.

“Ojalá se pueda reeditar algún día…tengo muchas cosas nuevas para agregarle…documentación nueva e imágenes” confiesa el investigador orgulloso de ser, como el propio Echeverría, un cubano nacido en Cárdenas, la Ciudad Bandera.

Una vida no cabe en las páginas de un libro, pero Álvarez Blanco se las arregla de maravillas para, apoyado en una investigación de más de 15 años, contar todo o casi todo lo que uno se pregunta sobre aquel joven que entró en la Historia como protagonista del asalto a la emisora Radio Reloj -y el ataque al Palacio Presidencial- aquel miércoles 13 de marzo de 1957.

Es una biografía – la única escrita y publicada hasta hoy por una persona que no fue contemporánea de José Antonio- que se lee con todo gusto y casi de un tirón hasta el final, cuando uno tiene la impresión de acercarse por primera vez realmente al hombre detrás de los monumentos, las fotografías, las conmemoraciones.

“El Gordo” practicaba deporte aunque no tenía el físico ideal, era asmático, su novia María era uno de los bombones de “La Bombonera” (así le decían a la residencia de señoritas, y el nombre está más claro que el agua), dicen que poco antes del histórico asalto a Radio Reloj la tensión no lograba apagarle la sonrisa, cuando lo mataron no había cumplido 25 años…

Para saber más, mucho más, hay que leerse el libro.




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