¡Que se repita!

Pioneros de la primaria Samuel Fernández en el Museo de Bomberos.

Unos siete kilómetros distancian a la comunidad rural de Paso del Medio y la ciudad de Matanzas, urbe de 325 años con valiosas instituciones defensoras del patrimonio, útiles para comprender mejor la historia y la identidad nacional.

El viernes último la Casa de Cultura y la escuela se ratificaron como gestores esenciales de la formación de las nuevas generaciones en la comunidad y fruto de la acción coordinada, pioneros de la primaria Samuel Fernández, acompañados por maestros y familiares, visitaron varios de los museos de la llamada Atenas de Cuba.

No pocos admiraron la belleza de las colecciones de la otrora Botica Francesa de Ernesto Triolet, convertida en Museo Farmacéutico hace casi 55 años, recinto que ostenta por sus valores y los fondos que cobija la condición de Monumento Nacional.

Imposible visitar a la urbe yumurina sin recorrer el joven paseo de la calle Narváez, fruto de las reanimaciones en saludo al aniversario 325 de San Carlos y San Severino de Matanzas, cumplido el 12 de octubre último. En la Plaza de los Artesanos encontraron los niños un sitio amplio, seguro, interesante y adecuado para merendar, conversar y acumular fuerzas para seguir el novedoso recorrido por la ribera del San Juan.

El de los Bomberos, museo vivo porque en él confluyen la institución defensora del patrimonio y un comando activo de los hombres que combaten el fuego y salvan vidas, atrajo también a los pequeños visitantes ansiosos por colocarse un casco y patentar el momento en una fotografía para mostrarle a la familia.

La maqueta del llamado puente giratorio acaparó la atención de niños y adultos en el Palacio de Junco; ¿cómo no anonadarse ante el alterno paso del tren y de un barco en miniatura que expresa un anhelo de muchos? Que la estructura real gire nuevamente es uno de los proyectos de la Oficina del Conservador de la Ciudad, trascendió durante el recorrido por el museo provincial de Matanzas.

En la amplitud de la Plaza de la Vigía jugaron y conversaron los infantes hasta la llegada del ómnibus para visitar el Parque Watkin, donde los leones acapararon las miradas de mayor intensidad y no faltaron traviesos que lanzaron sus galletas al estanque de los patos.

El retorno fue bastante silencioso durante unos siete kilómetros porque no pocas energías se consumieron en la excursión, pero al llegar a Paso del Medio, en corta frase una niña le ofreció a la maestra su veredicto sobre el día: ¡Que se repita!

En recorrido por el paseo de la calle Narváez pioneros de la comunidad rural de Paso del Medio.




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