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Wednesday 18 September 2019
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¿Una fortaleza en medio de la Bahía matancera?

Será muy poco probable que la develación de ocho planos hallados recientemente en el Archivo General Militar de Madrid, no acaparen la atención de los presentes en el venidero Tercer Taller Nacional de Fortificaciones y Museología con cita en el Castillo de San Severino, programado desde el 11 y hasta el 13 de junio próximos.

Y es que en recompensa al disciplinado oficio de escrutar pacientemente vieja papelería, los jóvenes arqueólogos matanceros Odlanyer Hernández de Lara, Johanset Orihuela, Boris Rodríguez Tápanes, pudieron desempolvar -asombro mediante- ocho exquisitos planos de una singular fortaleza proyectada entre 1818 y 1854 para ser construida en medio de la bahía yumurina.

Batería La Laja es el nombre del proyecto español que durante casi una veintena de años fue amasado -en medio de rígido secreto- por ingenieros militares para el bajo de una suerte de curioso promontorio del mismo nombre, conocido desde el siglo XVII según consta en cartas náuticas y que con una profundidad apenas de entre dos y cuatro metros en pleno corazón de la ensenada, ofrecía estratégica posición defensiva.

“Por supuesto que el avistamiento no vino de golpe y porrazo”, comenta vía internet Odlanyer Hernández de Lara.

“Estaba buscando materiales sobre la batería de Peñas Altas y por esas cosas de la vida casi se desliza el primer plano de La Laja que, aunque conocido entre historiadores, no se había podido documentar. Luego vino la larga y esquiva búsqueda, hasta que por fin aparecieron siete planos.”

¿Una fortaleza en medio de la Bahía matancera?

¿En qué condiciones se encuentran?

“Excelente estado de conservación. Hay que reconocer que son obras de arte pintadas a mano en varios colores que muestran la habilidad de los ingenieros militares de antaño. En todos los casos se pueden identificar quienes los confeccionaron y, sobre todo, la intención por casi medio siglo de fortificar La Laja. Lo llamativo es que con estos descubrimientos se puede pautar el desarrollo del arte de la fortificación y el pensamiento arquitectónico durante la primera mitad del siglo XIX al observar cómo van variando los proyectos en correspondencia con las ideas del momento y la tecnología bélica.

“Además, encontramos dos proyectos de faros que de haberse construido habrían aportado sobremanera al paisaje yumurino.”

Por lo que comentas, son planos detallados. ¿No se tratará de un simple esbozo, de una simple idea, de casi “un juego de guerra”?

“Para nada. Son ocho planos perfectamente detallados al punto, por ejemplo, que el correspondiente a 1818, bajo la denominación AGM, CUB-104-18, que asignó el Archivo General Militar de Madrid, consigna detalladamente cómo se ejecutaría sobre el bajo La Laja, empresa que conllevaría la nivelación de la roca caliza y de esta forma conformar un peñón sobre el que montarían los sillares y columnas de sostén.

“La batería de La Laja, además de gruesas paredes de casi una vara de espesor, tendría cuatro cuarteles, uno de los cuales contenía escaleras. Al fondo se encontraba el aljibe, detrás estarían las rampas para acceder a la parte alta de la plataforma, al nivel del segundo piso y cuerpo de guardia de la tropa.

“La construcción de esta batería incluía cuatro dependencias más pequeñas junto al frente de campaña, una pequeña capilla con ventana hacia la habitación del oficial de guardia y un pasillo al cuerpo de guardia que sería la pieza más amplia, es decir, una obra de 40 metros de envergadura y, por supuesto, fuertemente artillada.”

¿Una fortaleza en medio de la Bahía matancera?

¿Te atreverías a esbozar una teoría de por qué, aunque tan llamativo, el proyecto de La Laja no se llevó a efecto?

“Pudiera suponerse que la burocracia, el hecho de que también en ese tiempo las autoridades militares se ocuparan de la demolición del fuerte de La Vigía y las complejidades del proyecto hubiesen obstaculizado la singular obra ingenieril. Hay que indagar.”

¿Algo más sobre los faros, las sorpresas?

“Si continuamos ofreciendo detalles, terminamos por develar las sorpresas reservadas para el taller Nacional de Fortificaciones. Mientras tanto, imaginemos esa obra ingeniera en medio de la bahía y si queremos, le podemos adicionar un llamativo faro.”




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