Galería-taller de Mederos, fruto del 325

Hay personas que con sus manos hacen maravillas. Este es el caso de Jesús Alberto Mederos Martínez, destacado artista de la plástica matancera, quien desde lo inmundo creó su galería-taller que hoy forma parte del entorno de la otrora abandonada calle Narváez, de la ciudad de Matanzas, una de las sedes de la Bienal de La Habana en esta ciudad de puentes y ríos.

Quien conoció esta área supo que el deterioro se apoderó de la arteria y las edificaciones que forman parte del patrimonio matancero, porque allí se fomentó el comercio junto a la fundación de la ciudad que acaba de cumplir sus 325 años. Ambas riberas del río San Juan fueron base para la creación de almacenes, donde aún perduran antiguas
grúas, atracaderos y vetustos locales.

Mederos al centro.

Uno de esos sitios posteriormente se convirtió, por mucho tiempo, en taller de mecánica automotor, fue garaje para guardar autos y después espacio inservible y lleno de escombros. Precisamente es ahí donde se erigió la galería taller de Mederos, obra que hace honor a una frase del cantor: “Solo el amor engendra la maravilla”.

Además de amor pudiéramos anexar otros condimentos, porque hubo dedicación, profesionalidad, entrega, entusiasmo y, sobre todo, arte para aglutinar a artistas, funcionarios y decisores, que aportaron todo lo necesario para ejecutar la tarea.

Allí Mederos va a continuar su labor como creador, que nunca ha dejado de hacer, pero además ya exhibe triunfos con su proyecto infantil, en el que una treintena de niños dan sus primeros pasos en el arte de las paletas y los pinceles. Todo no queda ahí, porque en ese grupo se mezclan niños que asisten con sus padres, también los que forman parte del hogar sin amparo familiar, creando una atmósfera de hermandad, igualdad, solidaridad y sobre todo mucho afecto.

Aunque Mederos es el artífice, junto a él trabaja un colectivo de jóvenes que forman parte del claustro de profesores e instructores del taller, muchos de los cuales crecen bajo la mirada del artista.

El espacio está diseñado para multipropósitos. Hay una galería donde se exponen obras propias, un área para tertulias y esparcimiento, una cafetería que expende bebidas y comestibles, que no funciona cuando el
proyecto infantil trabaja. Y el refrigerio brindado a los niños es gratis.

Algo que me llamó sobremanera la atención: es que lo construido hasta ahora es para afuera, o sea, para los demás, porque Mederos aún continúa pintando en su casa, ya que falta por edificar su estudio.

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