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Monday 26 August 2019
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Canta Edoardo a Matanzas

Profesor apasionado

por la historia y la cultura,

Edoardo Hernández en pura

poesía ha colocado

su amor evidente, anclado

a la ciudad; esperanzas

suma a la estrofa; alabanzas,

no faltan las que merece

la urbe y así le ofrece

su propio Canto a Matanzas:

 

Matanzas, mi nueva Atenas,

de Bellamar al Pon Pon

saltas balcón por balcón

en un sueño de azucenas.

Tus calles despiertan llenas

de voces inteligentes

y las musas eminentes

de tus hijos se agigantan

cuando se inspiran y cantan

a tus ríos y tus puentes.

 

Al centro, la Catedral

se alza majestuosa y bella

como una histórica huella

del esplendor clerical.

El viejo parque central

sigue cautivando amores,

y árboles, palmas y flores,

réplicas de la floresta,

son sedes para una fiesta

de trinos y de colores.

 

El Yumurí y el San Juan

para fluviales asombros

estiban sobre sus hombros

las aguas que drena el Pan.

El Pan saluda al Jacán,

con una verde sonrisa,

y la brisa pitonisa

con un canto de sirena,

pasa barriendo la arena;

fresco retazo de brisa.

 

Las aguas de la bahía

forman espumosas lanzas

por regalarle a Matanzas

un trozo de poesía.

¡Qué fuerza de alegoría

para un poema distinto,

cuando armada verso al cinto

salía Carilda Oliver

eufórica a defender

a Plácido y a Jacinto!




One thought on “Canta Edoardo a Matanzas

  1. Noel Romero

    Hola:

    Aquí les dejo un poema que le escribí a mi ciudad natal, Matanzas

    “La Atenas de cuba”

    Si de lejos te fascina, cuando desde el mar se mira,
    desde dentro te enamora con la fuerza de su encanto,
    la nobleza de su gente, con su risa y con su llanto
    que te envuelven en un manto que a ritmo de tambor gira.

    Cuna de grandes poetas, escritores, literatos
    de Plácido a Milanés, de Bonifacio a Piñera
    con su Carilda Oliver, esa yumurina entera
    que con su musa paseaba entre el San Juan y sus gatos.

    De Faílde y para el mundo, nació el Danzón matancero
    con su ritmo, su energía y una melodía tal
    que hoy de Cuba, con orgullo, es el baile nacional
    sin olvidar a su primo, el Danzonete fiestero.

    Si pasearas por sus calles de coloreados vitrales
    sentirías el embrujo de una ciudad que te besa
    que te transmite su historia entre plazas y calesas
    mientras te abrazan colores de culturas ancestrales.

    De sus ríos toma el nombre de la Ciudad de los Puentes
    con la Ermita en Monserrate, desde arriba, con empeño,
    con la pupila encendida, vigilando el verde sueño
    del Valle de Yumurí y el Abra tan imponente.

    Sus Cuevas de Bellamar de kilómetros cristales,
    el regio Pan de Matanzas dominando la bahía
    y el Faro Maya alumbrando cuando ya no hay luz del día,
    se han ganado un pedacito de las más bellas postales.

    El gran Palacio de Junco que resiste al calendario,
    la Plaza de La Vigía de adoquinado motivo,
    con la estética armonía de un Sauto que sigue vivo,
    destacan la arquitectura con un toque legendario.

    Son una fiesta sin rima sus barrios multicolores,
    Simpson, Matanzas, Dubrocq, La Playa, La Rayonera,
    El Naranjal y Versalles; Los Mangos y La Marina;
    Pueblo Nuevo, Pastorita, La Cumbre y otros sabores.

    Y cuando el sol se retira detrás de sus catedrales
    la gente busca los besos con sabor a malecón
    rescatando del pasado su historia de caña y ron,
    mientras el amor pasea por sus oscuros portales.

    Una ciudad que en el baile mezcla risas y dolores
    que baila hasta la mañana, aunque le duelan los cueros
    porque nadie se retira mientras resuene certero
    el guaguancó afrocubano con sus rítmicos tambores.

    Una ciudad hospitalaria con un corazón muy sano;
    que con cariño te invita, que comparte lo que tiene;
    que echa pie en tierra contigo aunque llueva, aunque truene;
    que te trata como amigo; que te trata como hermano.

    Matanzas, allá en Narváez, me acurrucaste de niño
    y aunque he visto el mundo vasto, alejado de tus huellas,
    no hay ciudad que se compare; pues tú eres la más bella
    ¡Vayan para ti, por siempre, mi respeto y mi cariño!

    Noel Romero
    Enero 2016

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