Discípulos y herederos, por el mismo camino

Marcha con éxito la décimotercera Bienal de La Habana en la subsede de la Ciudad de los Puentes y ríos, de los poetas Milanés y Carilda; Byrne, el de Mi Bandera y Agustín Acosta, el de las cañas, aunque nació en Jagüey como Zaldívar en Holguín. Ambos convivieron aquí como Néstor Ulloa, Digdora y Romualdo, el poeta de la juventud, Marimón y muchos otros hasta Hodelín, Laura Ruiz, Leimen y Yanira e Israel Domínguez.

Los discípulos de Chartrand, Esquerré, Diago y Soriano, Coro y Cobo, Juanito Esnard, Fundora y Manolito Moinelo que merodean la Plaza de la Vigía y los espacios iluminados por las artes visuales acompañan a Drake y a Manuel, a Chávez, a Padilla y a otros como Roberto Braulio, Mederos, el agramontino Sergio Roque, Osmani Betancourt (Lolo), desde Salomón y Socorro hasta el pionero Sancho con los fotógrafos Pacheco y Adbersy, Ernesto Cruz y las bellas Adriana Riera y Leslie Loyola.

También los invitados de más de 16 países convocados por la incansable María Magdalena Campos Pons, navegan y acompañan a Federico Smith por los ríos intermitentes. Se mezclaron despúes el Teatro Callejero, el Jazz y el Arte del Fuego con Luis Octavio, Tony Marrero y otros. Y seguimos, escritores y artistas, en la construcción de lo posible por el paseo peatonal de la Calle Medio o por el medio de cualquier calle del centro histórico, socializando para expandir un poco de sensibilidad artística y espiritualidad junto a los escénicos y a los que como White salen a la calle Gelabert, la misma que Idelfonso nombra Milanés cuando pasa junto a Iraida para el Centro de la Música.

Por el parque hacia el Liceo van juntos Somavilla y Reynold Álvarez, también Carlos Hudson que con sus 96 años va a ver la nueva Galería Estudio. Por Ayuntamiento y junto a Rubén y Zenén los Camejo disfrutan  el montaje de un estreno que ya cuenta con la línea melódica de “Maricusa” y el movimiento de la Padrón, mientras que en el Patio de Pelusín se escucha mambo y danzón. “Bebo” y Alejandro Falcón localizan en la calle Río a Ethiel y a Lázaro ensayando al Yaguarimú.

René y Rodríguez Febles piensan en Dulzaides y “Miguelón” para que Argenter revise un jazz sinfónico que eleve aun más el Papalote. Junto a Yadiel y Franco, Albio exhorta a los teatristas a tomar las calles con Mirita y Estorino, que recuerdan que Pedro Vera y Wilfredo también existen.  El danzonete y la rumba siguen atrapando espacios en la ciudad y sus personalidades que la hacen culta.

Vienen al recuerdo la doctora María Teresa Gómez Albuerne  y su amiga Mirtha Martínez en la Gener y Del Monte de Orlando García, ellas sugieren a Lourdes, Leidé y María Victoria aprovechar bien el momento, ya que los matanceros  fuimos durante más de 15 años sede del acto nacional por el Día del Trabajador de la Cultura, tuvimos la segunda mejor Sinfónica del país y un Grupo Lírico de lujo…

El gran esplendor de la Bella Cubana o Bellamar se hipotecó con la crisis de los 90. Durante estos últimos años los discípulos y herederos de esta historia trabajamos  por el rescate del patrimonio urbano, social y cultural en esta   ciudad que tantos aportes ha brindado a la cultura nacional en todas las especialidades del arte. Desde las celebraciones por el aniversario 325 hasta esta Bienal de La Habana en Matanzas se está demostrando que solo unidos dejamos atrás la apatía, el mal gusto, la inmovilidad y la incultura.

Por lo que siento que hoy caminamos felices por algunos senderos del centro, junto a Ercilio y Orozco; los historiadores Raúl Ruiz y Juan Francisco González; Ricardo Vázquez y Saúl Vento; los abogados César Joaquín Andricaín y José Agustín del Toro; la pianista Agustinita con Alzola y Frank Domínguez. También, Miró y Manolo García con Xiomara Fernández y Nelson Barrera, de los medios audiovisuales.

Es muy alentador ver otra vez la belleza del Hotel Louvre y sus patios, como prolongación del parque, saber además que le seguirán los también hoteles Río San Juan, Yara y Plaza Vigia y el Centro Coral con Méndez Valencia. Este año ya debemos ver al Ballet Nacional en Sauto. Y mientras avanzamos por Narváez, donde los más nuevos colocan sus esculturas junto a los grandes y pulen las calles y las tablas del Mirón junto a Mercedes y Pancho, escucho en la UNEAC a la joven actriz de El Portazo, Camila Zulueta, cantar un tema de Ray Charles y le pregunto al poeta, diseñador y pintor Rolando Estévez  si los bellamarinos vamos bien.

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