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Thursday 21 November 2019
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Una vez más: presentes

Las ráfagas del escaso armamento que portaban algunos de los asaltantes al cuartel Goicuría, en Matanzas, ese 29 de abril de 1956, retumbaron en los oídos de quienes estaban hoy en este cuartel convertido en escuela.

Pioneros destacados de ese plantel educacional rememoraron aquella gesta histórica. Justo en la entrada del otrora cuartel yacían igual que los muertos en combate, asesinados o torturados después del asalto.

Recordemos que el asalto fue encabezado por Reynold García junto a valerosos jóvenes que pretendían tomar el cuartel y entregarle las armas al pueblo para promover la lucha armada, camino ya definido por la vanguardia de la Revolución como el único posible a seguir: impedir la realización del Diálogo Cívico que pretendía dar una solución electoral a la situación nacional, desconociendo las realidades del país, y demostrar que había cubanos dispuestos a empuñar las armas y dar sus vidas en la lucha contra la dictadura.

El hecho de perder el factor sorpresa impidió la victoria en ese momento, pero sin lugar a dudas fue una muestra de que la libertad había que ganarla con las armas en la mano.

El escenario fue propicio para la entrega de carnés de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y del Partido Comunista de Cuba (PCC).

No faltó la canción como exaltación a la efeméride, ni las palabras de apoyo a nuestra Revolución.

A 63 años de aquel asalto, estudiantes, jóvenes, vecinos de la barriada de Versalles junto a sus familias y las de los caídos, parecían que estaban viviendo aquella epopeya inolvidable que marcó hito en la historia de Matanzas.




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