La presencia en la geografía matancera de dos ecosistemas tan significativos como las Ciénaga de Majaguillar, al norte y la de Zapata, al sur; las costas bajas o muy bajas, además de que toda el agua que se destina para la actividad económica y social proviente de acuíferos subterráneos, junto a las tierras altamente productivas que pertenecen a la franja conocida como Llanura Sur Habana-Matanzas, dan lugar a que la provincia resulte altamente vulnerable ante los efectos del cambio climático.
Al sumar a estas particularidades la coexistencia del mayor polo turístico de sol y playa, con el principal yacimiento de petróleo de Cuba se advierte el interés nacional de aplicar las acciones del Plan de Estado, Tarea Vida en los territorios de Matanzas, Cárdenas, Varadero, Calimete, Ciénaga de Zapata y la zona de la autopista nacional.
Y es que según explicó el doctor en ciencias, Ángel Alberto Alfonso Martínez, director de la Unidad de Medio Ambiente del CITMA en Matanzas, en esas zonas se aplican los tres objetivos estratégicos de Tarea Vida (la protección física de la población, la seguridad alimentaria y el desarrollo del turismo).
“El programa de actividades a desarrollar para lograr esos fines en territorio matancero marcha acorde con la planificación, se siguen puntualmente las prioridades establecidas”.
De esas prioridades Alfonso Martínez relacionó.
“Primero, todas las playas arenosas que están en la zona norte del corredor turístico Habana-Varadero, dígase El Tenis, Buey Vaca, El Mamey, Faro de Mayo, las que se encuentran en la zona de Boca de Camarioca; ya cuentan con sus proyectos de rehabilitación.
“Varadero, de manera particular tiene un programa 2019-2020, de recuperación de la playa y la duna con la demolición de un grupo de instalaciones que se encuentran sobre la arena y evaluar áreas del sur que se puedan utilizar para mudar edificaciones vulnerables a inundaciones con la elevación del nivel del mar. Asimismo se pretende actuar con las isletas a donde se prevé trasladar parte del desarrollo que hoy muestra Kawama y trabajar en obras de protección de esa costa sur”.
Acerca de la protección de los asentamientos Cárdenas, Santa Marta y Boca de Camarioca, por su vulnerabilidad ante la elevación del nivel del mar y las inundaciones por fuertes lluvias y vientos, Ángel destacó el diseño y aplicación de un programa urbanístico para el reacomodo de las viviendas.
“Se trabaja en el reacomodo o la reubicación de las viviendas que se encuentran en zonas bajas. El Gobierno municipal de Cárdenas propuso la realización de una obra protectora par las casas que se hallan en la margen este del rio Boca, viviendas que se vieron muy afectadas por el huracán Irma”.
Igual de intensa es la empresa que se lleva a cabo en el sur de la provincia.
“Esta identificado todo el tema de la protección integral del desarrollo arrocero con el empleo de nuevas tecnologías que permitan identificar los niveles y períodos de sequía, evaluar la intrusión salina en esas tierras y las cuestiones vinculadas con el tramo de la autopista nacional que pasa por Matanzas, ya que cuando ocurren grandes lluvias se produce una interrupción de la circulación a causa de las inundaciones.
“Recursos Hidráulicos ha trabajado intensamente en esa zona para reducir esa vulnerabilidad. A ello se une en la Ciénaga de Zapata el mejoramiento del Canal de Zoplillar, las mejoras que se ejecutan en la cuenca del rio Hanábana, presas, micropresas, que redundarán en la disminución o eliminación de las inundaciones”.
Pero a ese interés nacional los especialistas matanceros del CITMA propusieron sumar todo el territorio de la provincia.
“El conocimiento y las experiencias que en materia medioambiental hemos atesorado nos permite expresar que la seguridad física de las personas y la seguridad alimentaria, se da en toda la provincia, por ello Tarea Vida llegó para extenderse por toda nuestra geografía y con su implementación trabajar en la adaptación al cambio climático”.






















