La especialidad de ballet de la Escuela Vocacional de Arte Alfonso Pérez Isaac tiene la feliz iniciativa de llevar a escena la obra Cascanueces con los estudiantes que cursan la carrera y así mostrar la disciplina, talento y vocación de los futuros bailarines cubanos.
Desde ayer el nivel elemental de ballet de Matanzas realiza su Festival y lo hace desde la delicadeza, el colorido vestuario y una sencilla escenografía que hizo notar la inocencia de los más pequeños, que cursan el quinto grado, hasta los jóvenes que despuntan en el arte de las zapatillas de punta.




Vale la propuesta, que más que hacer competir a los estudiantes, permite ver un espectáculo donde el trabajo colectivo de los alumnos, con el apoyo incondicional de los padres y la batuta indiscutible del claustro de profesores de la especialidad, luce sus mejores galas.
El ballet navideño, con la música del compositor Piotr Tchaikovsky (1840–1893), merecía un escenario mayor. No obstante, el cine Velasco, de la ciudad matancera, vio brillar la cantera de bailarines en formación.


Así, la pequeña Liz Marian Bosmenier, quien cursa el segundo año de la especialidad, recibe el Cascanueces como regalo y se adueña de la escena con histrionismo, confianza y buen dominio de la técnica para adentrarse en el cuento de hadas.
Aplausos bien merecidos para el hada Garapiñada, papel encarnado por Nadila Estrada, estudiante de cuarto año, virtuosa y siempre crecida en la escena por su aptitud para con el ballet clásico, quien deslumbró por su seguridad y fuerza interpretativa.



Ambas bailarinas en formación recién participaron en el Encuentro Internacional de Academias de Ballet de La Habana, donde obtuvieron menciones y estuvieron bien acompañadas en esta ocasión de los partenaire Rey David Guerra y Ahmed Álvarez, de segundo y cuarto años, respectivamente.
Otros momentos del ballet en dos actos que arrancó los aplausos del público fueron el pas de deux del Vals de las Flores y las danzas rusa, española y árabe, esta última interpretada por Melany Marín, de cuarto año.










El programa de la Suite de Cascanueces, bajo la dirección general de Yanet Rodríguez, fue el pretexto para dar a conocer el trabajo de la enseñanza artística en el curso que está por terminar, un cierre de presentaciones que permite exclamar: ¡bravo por Ballet!

- Escrito por Gicel Guerra de la Riva






















