Sí, la costumbre es más fuerte que el amor, por eso cada sábado me levanto temprano para venir a trabajar y antes de usar el cepillo de dientes, llamo a la terminal de ómnibus de Unión de Reyes, hago la misma pregunta de siempre y obtengo la misma respuesta de siempre, sin embargo esta vez me sorprendió la explicación: “No hay mi amor. Hoy vamos a trabajar como si fuera domingo”.
Quedé quieto, inmóvil, en reposo, paralizado como las guaguas de la base. Aunque la voz del teléfono continuó explicándome como se trabajaba los domingos, yo no pude entender nada más, solo capté, “una para la Punta y otra Matanzas”, mientras me exprimía el cerebro tratando de descubrir cómo hacer para saltarme este sábado cruel y sin transporte, pues en mi almanaque, los días son siete y ninguno está repetido.
Al final, como la costumbre es más fuerte que el amor, terminé como siempre, montado en la máquina de un botero, en uno de esos viajecitos cuyo valor supera con creces lo que percibo como salario en una jornada laboral. Ni la diversidad de criterios de los viajeros acerca de “¡como está la cosa!”, ni el reggaetón a todo volumen, pudieron hacer que dejara de pensar en el color de la máquina que me esperaba para regresar en la tarde.
Estoy consciente de la situación económica que atraviesa el país, del desequilibrio de Donald Tump, del daño que causa el bloqueo y de lo absurdo de la aplicación del capítulo III de la Ley Helms Burton. Conozco de la reducción de la cuota del petróleo asignado a la transportación pública, pero: ¿Ni siquiera alcanza para cubrir una ruta al día? ¿En serio, el fin de semana tendrá a partir de ahora dos domingos?
En el paseo de Unión de Reyes, dos guaguas marca Yutong y una Ecoliers esperan por llenarse para iniciar su travesía a Matanzas, paralelamente en Cabezas la gente se debate en una irremediable cola para acceder a los servicios de los trasportistas privados, que como buenos boteros, hoy si se pusieron las botas, porque les faltó la competencia estatal.
Requiere buscar alternativas, reanalizar las soluciones existentes hasta ahora, pensar en los que no podemos, ni tenemos la opción de convertir, los sábados en domingos.






















