Casa común de los organismos vivos que pueblan los paisajes terrestres y marinos, la diversidad biológica es la fuente de la que bebe el hombre para obtener alimentos, energía, medicina, vestido y refugio.
Por esas y otras bondades que también tienen que ver con la recreación y el placer es que la diversidad biológica o la biodiversidad precisa cuidado, conservación y uso sostenible de cada recurso.
Para ello nos explicó Nelvis Gómez Campos, especialista de la Delegación territorial del CITMA en Matanzas, debemos tener en cuenta los diferentes niveles en que se estructuran los ecosistemas.
“Está el genético, que es la diversidad biológica dentro de una especie determinada; la específica, que son las diferentes especies que existen en la Tierra y la que habla de la diversidad presente en los ecosistemas. Igualmente tenemos la diversidad paisajística, es decir, la de paisajes costeros, agrícolas y montañosos, entre otros. A esto se suma que cada elemento de esos ecosistemas tienen una dinámica muy activa entre ellos.”
Y en esa dinámica la influencia del hombre resulta decisiva en muchos de los casos.
“Es el hombre el que muchas veces condiciona la aparición y desaparición de las especies, por sus actuaciones y la modelación que realiza del medio, generalmente en función de los intereses del propio hombre. Por ello somos los responsables directos del mantenimiento de la diversidad biológica en la Tierra.”
La necesidad de obtener alimentos, vivienda y fuentes de energía ha llevado a la tala indiscriminada de bosques y la caza y pesca desmedidas, que ponen en riesgo la fortaleza de la biodiversidad y, por extensión, la del propio hombre.
De ahí la implementación de proyectos internacionales como ECOVALOR, que se aplica en la provincia de Matanzas para valorar, tal y como expresó el Doctor en Ciencias Ángel Alfonso Martínez, director de la unidad de Ciencia y Medio Ambiente del CITMA matancero, el aporte de cada ecosistema.
“Matanzas ha sido piloto en el país porque hemos desarrollado un grupo importante de estudios que ayudan a identificar y valorar económicamente los bienes y servicios que aportan los ecosistemas de manera gratuita. Aquí también incorporamos las acciones para evitar la degradación de la biodiversidad, la vulnerabilidad de la especie humana como dependiente directa de ella.”
Y es que en nuestra diversidad está nuestra alimentación y nuestra salud.






















