
En la escuelita rural
Samuel Fernández, honraron
la educación, celebraron
con ingenio cultural
el valioso festival
de primer grado. Alegría
por ganar sabiduría
premió la obra cimera,
y Celiane, una pionera,
la resumió en poesía:
¡Qué valioso el primer grado!
Como pionera aprendiz
hoy soy mucho más feliz
por el saber que he ganado.
La maestra me ha enseñado
a la mente ejercitar,
más segura hoy puedo andar,
hoy más grande debo ser,
porque ya aprendí a leer,
escribir y calcular.






















