“Yo era un desastre”

Resulta alentador escuchar experiencias como la del matancero Felipe Barrera Blanco, ellas te aseguran que cuando la voluntad y la ayuda médica persisten se pueden superar las adicciones.

“Poco a poco me fui adentrando en el consumo de bebidas hasta que llegué a consumirlas a todas horas del día. Ya no resultaba suficiente. Cada día escondía media botellita de alcohol y en la madrugada también me daba mis ´buches´. La jornada siguiente era igual: llegaba tarde, no comía, no me bañaba y así mi vida se convirtió en un círculo vicioso. Era un desastre. Mi esposa me llevó a un psiquiatra en Cárdenas, hasta un santero visitamos y nada.

“Luego conocí que en el hospital Faustino Pérez Hernández, de Matanzas, existía una consulta de rehabilitación y allí fui. Me pusieron un tratamiento y logré estar sin beber ocho meses, pero tuve una recaída y volví a tocar fondo. Estuve hasta ingresado. Al salir del hospital continué asistiendo a las consultas y hasta el día de hoy, hace 17 años que no bebo. Medité mucho, me di cuenta de que estaba acabando con mi familia. Pensé que si fuera mi esposa la que adoptara mi conducta yo no lo soportaría, era un egoísta.

“Creo que para lograr despojarse del alcohol es muy importante que cada persona afectada conozca que está enferma. Tiene que saber las características de su patología para poder enfrentarla. La ayuda médica es fundamental. Ha pasado el tiempo y aún participo en las consultas de rehabilitación cada miércoles en el Faustino, ya me convertí en un promotor, me gusta ayudar a quienes se inician en este largo camino. No es fácil, pero sí posible.”

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