Cuenta una leyenda japonesa que las personas tienen atado al dedo meñique un hilo que los une a su media naranja. Este puede estirarse y doblarse, pero no romperse. Muchas personas jamás encuentran a esa alma gemela y otras la dejan escapar por factores sociales.
El amor a veces se presenta de formas inesperadas. En el ámbito de los corazones el término “normal” debería desaparecer. Todas sus expresiones son válidas, siempre y cuando sean saludables y respeten los derechos imparciales.
En la actualidad la consigna del llamado “Diseño Original” atenta contra los aspectos constitucionales de la igualdad. La ciencia descarta el gusto por el mismo sexo de la lista de enfermedades y desórdenes mentales. La homofobia representa una forma de discriminación y agresión hacia quienes optan por relaciones fuera del marco heterosexual.
Las preferencias sexuales no interfieren con la vida de las demás personas ni influyen en el desempeño como ciudadanos. Es hora de que los arraigados al concepto clásico de familia acepten que absolutamente todas las personas poseen licencia para amar.






















