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Thursday 21 November 2019
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Yazu, un jardín botánico urbano

Enclavado en el batey del antiguo Central España Republicana, en el municipio Perico, resalta el Jardín Yazu, un santuario para especies exóticas de la flora. El lugar cuenta con múltiples variedades de plantas y es iniciativa de los jóvenes Yasnier López Marrero y Zuleydis Pardo Galindo. Debe su nombre a las sílabas iniciales de estos, sus creadores.

“Yazú comenzó como una iniciativa económica, de pareja. Al inicio venderíamos las flores pero cuando tuvimos siete orquídeas ya nos creíamos coleccionistas. No pudimos venderlas. Ahí comenzó todo”, expresó Yasnier López.

Estos jóvenes centran su atención hacia las angiospermas, más conocidas como plantas con flores. Yazu alberga especies endémicas y extranjeras que le hacen parecer un pequeño jardín botánico urbano.

“En las ornamentales tenemos 350 tipos de orquídeas, helechos, begonias, flor mariposa de más de 35 variedades de colores desde blancas hasta rosadas. Entre los árboles tenemos melocotón, manzana, morera”, agregó Zuleydis Pardo

El cultivo de estas plantas constituye un reto. Requiere áreas  que simulen su entorno natural y recursos como abono, hormonas de crecimiento  y productos químicos que alejen las plagas e impulsen el florecimiento.

La escasa ayuda recibida por parte de las entidades representa el inconveniente principal para el desarrollo del proyecto urbano. Pardo puntualizó que a pesar de las contribuciones de la empresa Indio Hatuey, los directivos de Agricultura Urbana no mostraron interés en el proyecto. Solo lograron reconocimiento municipal pues lo consideraban un juego de dos jóvenes con demasiado tiempo libre.

El mayor apoyo lo reciben por parte de la Universidad de Matanzas. Ariala Vera Hernández, profesora de Bioquímica en la sede ubicada en Perico, figura como tutora de los talleres sobre cultivo floral que imparten los jóvenes.

 “Tenemos un círculo de interés para niños de la enseñanza primaria llamado “Tiempo Vida”. También realizan talleres para personas discapacitadas y planean adecuar un espacio para que estos se recreen con la tranquilidad del lugar. Además hacemos otros eventos con pobladores de la zona”, agregó Ariala Vera.

Crear vida con sus propias manos representa una tarea gratificante para estos jóvenes. Opinan que las plantas integran parte de su familia y que como seres vivos pueden sentir las energías y el esfuerzo que ellos les dedican.

Yaznier agregó que lo más importante es que estudian, trabajan y crean vida juntos. De esta forma “la locura de dos muchachos con demasiado tiempo libre”, se convirtió en un verdadero jardín botánico urbano.




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