Search
Friday 13 December 2019
  • :
  • :

Rubén Darío y los resortes de la felicidad

Rubén Darío Salazar, director de Teatro de Las Estaciones

Rubén Darío Salazar, director de Teatro de Las Estaciones

Quizás pocos conozcan como Rubén Darío Salazar, director de Teatro de Las Estaciones, los resortes que despiertan el deleite, la risa, la distensión en los seres humanos. En su caso ese disfrute tiene otras dimensiones, pues nadie duda que sus obras, además de fugaces sensaciones, generan conocimientos que acompañarán a niños y adultos por toda la vida. Esas enseñanzas revelan lo mejor de la humanidad –la niñez, la amistad, la tolerancia- de formas tan sorprendentes y silvestres que parecen genuinos descubrimientos, como si esos valores no hubiesen existido siempre y fuera una escena de teatro el medio del alumbramiento.

Como siempre, luce una luminosa sonrisa y el dinamismo de cierto ángel ‘jiribilloso’ le impide permanecer un solo minuto en descanso. Me recibe rodeado de títeres, una bandera cubana y una reproducción de Gitana Tropical, la pintura más representativa del gran Víctor Manuel; y mientras dirige un ensayo y organiza programas ejerce otro de sus talentos: la palabra.

“En términos de la vida humana 25 años es muy joven, pero el teatro es como los perros, por tanto esa etapa representa en realidad medio siglo. En ese tiempo hemos explorado varias formas de creación: trabajamos con la pintura de Alfredo Sosabravo, la música de autores tan dispares como Debussy, Stravinsky, Lecuona, Tchaikovsky, Elvira Santiago y ni siquiera lo popular lo hemos desterrado, pues en el espectáculo Cuento de amor en un barrio barroco empleamos la música de William Vivanco y de la Orquesta Failde y en Canción para estar contigo, otra de nuestras puestas, nos prestigió la hermosísima voz de la soprano Bárbara Llanes.

Teatro de Las Estaciones destaca igualmente por su cuidadoso y ya característico diseño visual, el cual se expresa no solo en la composición de figuras y la escena en general, sino en la elaboración de carteles, afiches y programas.

Teatro de Las Estaciones destaca igualmente por su cuidadoso y ya característico diseño visual, el cual se expresa no solo en la composición de figuras y la escena en general, sino en la elaboración de carteles, afiches y programas.

“Asimismo colaboramos con el mundo del ballet y la danza: escenificamos La caja de los juguetes, de Claude Debussy, con una bailarina y coreógrafa como es Lilian Padrón. No tenemos ningún tipo de límites, solo los que impone nuestra concepción del arte, para abrir nuestro retablo a otros caminos, otros mundos, otras experiencias.”

En las reflexiones a que obligan los cumpleaños no puede faltar la evocación a Dora Alonso, creadora de ese infante cubanísimo con cabellos del color de la paja, y una de las musas que con más frecuencia visitan a Rubén Darío:

“Si existió alguien inclusiva, sin prejuicios raciales o por cualquier otro motivo fue Dora Alonso. Una escuela habanera para niños autistas lleva su nombre y eso no es casualidad. Ella es una mujer inabarcable y como no tuvo hijos, consagró al mundo infantil toda su atención. Fue capaz de mostrarles la magia, las historias más asombrosas sin perder las raíces, la cubanía, el patriotismo: nos hizo soñar con los pies en la tierra.

“De ella aprendimos el orgullo por la flora y la fauna nacionales, por nuestro idioma y fue amiga de Teatro de Las Estaciones. Visitó esta sede y a ella dedicamos tres espectáculos, entre ellos Una niña con alas, que estrenamos cuando cumplimos 15 años. Por aquel entonces habíamos recorrido la Isla con la puesta Pelusín y los pájaros y en muchos lugares no sabían quién era esa escritora. Uno hablaba de El cochero azul y lo conocían, pero no la asociaban con su autora. Me parecía increíble que en Cuba algún infante no la conociera solamente al mencionarla, a Dora le debemos el sentido de la cubanía en la literatura para niñas y niños. Por tanto me dí a la tarea de experimentar con su poesía, llevarla a la creación escénica y lo hicimos. Es una entrega para promocionar la lectura donde, por ejemplo, destaca la guayabera en el diseño de vestuario. Se puede presentar lo mismo en un teatro que en la calle.

“Su quehacer literario y artístico tiene, además, mucho que ver con Teatro de Las Estaciones, pues ella era una maestra en implicar a la familia, a los padres en esas tantas historias que contaba. Cuando se trabaja para pequeños es leal ampliar el destino también a los adultos porque la familia está siempre presente como parte del acompañamiento que exige esa primera etapa de la vida. Los padres vienen al teatro y para mí no hay nada peor que se aburran o pierdan el interés. También hay otro factor importante: se tienen que sentir aludidos porque son los decisores, de ellos depende casi totalmente la feliz infancia de sus hijos.”  

Con las máscaras, títeres planos, objetos y muñecos concebidos para el espectáculo Retrato de un niño llamado Pablo , su autor Zenén Calero, uno de los más importantes diseñadores escénicos del país y a quien se debe en buena medida la visualidad de Las Estaciones obtuvo premio en el Concurso Nacional de Diseño Rubén Vigón.

Con las máscaras, títeres planos, objetos y muñecos concebidos para el espectáculo Retrato de un niño llamado Pablo , su autor Zenén Calero, uno de los más importantes diseñadores escénicos del país y a quien se debe en buena medida la visualidad de Las Estaciones obtuvo premio en el Concurso Nacional de Diseño Rubén Vigón.

La celebración del aniversario implica a muchos y buenos amigos:

“El joven realizador audiovisual Marcel Beltrán es el encargado de culminar los festejos con un documental que dura 25 minutos. Igualmente hemos tendido redes a otros países con la invitación a personalidades que pueden aportan a nuestro género, no solamente a la agrupación, otras visiones.”

Con su ingenio característico Darío crea la singular metáfora:

“Yo creo que en este tiempo nuestro colectivo, los que están, los que no están y los que vendrán, se ha dedicado a ser ese ´ángel de la jiribilla´ que transita por encima de montes, ríos, mares, mediante barcos, aviones y carretillas haciendo lo que más nos gusta -fíjate no solo lo que sabemos hacer, pues siempre estamos aprendiendo-  puntualiza, y es teatro. Ese güije o Elegguá sin control lo que hizo fue divertirse y vivir la constante aventura de la creación, un acto maravilloso que experimenta cotidianamente. No obstante, la tarea no es solo disfrute, sino también y más que todo, compromiso.”

Teatro de Las Estaciones

Teatro de Las Estaciones

  • Fotos de la autora



One thought on “Rubén Darío y los resortes de la felicidad

  1. odalys

    Claro que hay entrevistados, ese es Rubén, pero qué bueno Sheila querida que broten esos hilos de la conversación con tanta coherencia y hermosura. Me gusta.

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mostrar Botones
Ocultar Botones