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Monday 18 November 2019
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No sólo alimentar el cuerpo

Como el amor entra por la cocina y así lo acuña el refranero popular; no es de extrañar que María de la Concepción Sánchez García –Conchita- para muchos matanceros; se instituya “per sé”, inversionista del centro turístico más antiguo de Cuba: las Cuevas de Bellamar y acuñe con estilo sencillo y elegante la restauración de un restaurante que, por azares de la naturaleza o caprichos del hombre; se construyó encima del gran salón de la famosa caverna yumurina.

Conchita, administradora del emblemático sitio disfruta apostar por el confort y apego a la esencia, una condición, apunta ” que brota de la conjunción de la naturaleza y una cocina tradicional, capaz de enamorar a clientes habituales y deleitar a turistas”.

El ambiente campestre y la matanceridad acendrada en tan icónico el sitio, no es menos cierto que le imprime a los trabajadores de la Cooperativa No Agropecuaria SANCOF un aire de satisfacción que se traduce en motivación suficiente como para apostar por el detalle y la delicia, refieren los obreros.

No sólo alimentar el cuerpo

Conchita, previsora y entusiasta; había esperado por el momento y no se le escapó hasta el más mínimo detalle suficiente para consagrar agilidad, modernidad y comodidad, pero sobre todas las cosas, un proceso gastronómico y de cocina funcional y anclado a lo cubano.

¿El secreto de la gastronomía de Las Cuevas? Se pregunta risueña mientras recorre cada palmo del restaurante en construcción.

Pues son los magníficos trabajadores con que contamos, cada uno tiene su especialidad y todos se complementan. Se ha logrado un nivel de confraternidad, celo y autoestima porque todos son importantes: desde los artistas del asador, hasta los cocineros, los cantineros, meseros; todos son la esencia de este centro y mantenerlos unidos, la carta de triunfo.

No sólo alimentar el cuerpo

Menudas tareas restan como el techado con guano de todo el gran ranchón restaurante, la decoración; terminación de los bares, de la cocina y del asador y la disposición de más sitios para disfrutar a la sombra de jagüeyes y framboyanes centenarios.

Es cierto, tendremos que esperar quizás hasta finales de julio o inicios de agosto; pero eso sí; hemos pensado en variadas ofertas, como la posibilidad de una suerte de camping, donde la familia pase el día y prepare su asado, si lo desea con la supervisión nuestra, como también mejorar el servicio no solo en el restaurante, sino también en nuestros jardines y sobre todas las cosas, que el confort y el ambiente familiar sigan distinguiendo al sitio.

No sólo alimentar el cuerpo

No tendremos cambios estructurales en el decorado; se mantiene el ranchón tradicional, fresco, de gran visualidad como para atender a cuatrocientas personas al unísono e invertimos todos los recursos para en consolidar agilidad en el trato, en la preparación de los platos y en mantenernos en la tradicional línea que nos distingue.

Sabrás que trabajamos junto a la empresa extra hotelera Palmares y en conjunto ofrecemos un servicio de excelencia, para todos los gustos y bolsillos; pero también invertiremos en recreación y pondremos a punto el tradicional parque infantil, los paseos a caballo y todo lo que recuerda a la campiña matancera, porque las Cuevas, no es solo un sitio para alimentar el cuerpo.

Tomado de Radio Rebelde




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