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Friday 15 November 2019
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Soy un guajiro equivoca’o

Confieso que este hombre, en la preparación de la entrevista, tuvo que acudir a su carné de identidad para decirme el año de nacimiento, aunque como él mismo dice riendo a carcajadas, “y eso que todavía no estoy senil”.

Si, ese es Pascual Cruz Betancourt, un hombre sencillo y que no le abochorna decir que es un guajiro del poblado de San Antonio de Cabezas, en el municipio de Unión de Reyes, de la provincia de Matanzas.

¿Cuál es la diferencia de vivir en un pueblo de campo y mudarse a la ciudad?

“Yo siempre pretendí vivir en Matanzas, yo soy un guajiro equivoca’o que no me gusta mucho el campo y vivo en esta ciudad hace veinte años, aunque no reniego de mis raíces.

“Te voy hacer una anécdota simpática, cuando me dieron la llave de la casa estuve alrededor de ocho o diez días con ella en el bolsillo del pantalón, no se lo comenté a nadie de mi familia, ni a mi esposa, eso es algo que nunca olvido”.

-Después de una corta pausa de emoción Pacual habla de sus inicios como constructor- “Comencé en el sector de la construcción cuando apenas era un muchacho, acababa de terminar el servicio militar, allá por el año 1977. Donde primero trabajé fue en el plan genético con un jefe de obra que le decían Macuto, él se encaprichó que yo podía ser carpintero y pasé un curso de este oficio hasta que obtuve la categoría de carpintero A.

“Después, en la década del 80, Macuto me sugirió que pasara un curso en la Ciudad de Cárdenas, como ejecutor de obras, el cual terminé en La Habana y me hice ejecutor principal.

“Desde ese entonces empecé a estar como ejecutor de muchas obras, te voy a mencionar algunas porque son varias, trabajé en la reparación de la Universidad de Matanzas, el Hospital Faustino Pérez primera etapa, en las ejecución de viviendas y en estos momentos me encuentro trabajando en la última etapa del hospital.

“De todas las obras en las que he estado para mí las más importantes son la restauración del hotel Velasco y terminales Mambisas porque aprendí mucho sobre todo con las nuevas tecnologías de la construcción.

“Yo te digo– se ríe y mira sus manos marchitadas por lo años- si antes fuera como en estos tiempos hubiese hecho la carrera de Ingeniero Civil, pero nunca tuve la oportunidad”.

¿Qué le queda a Pacual por hacer en este sector?

“A mí– hace un gesto con la cara como no saber- tratar de instruir a muchos jóvenes ingenieros que están saliendo hoy, les enseño todo lo que se, también los ayudo en la documentación que hay que llevar aquí, a veces se complican con eso, porque una cosa es la escuela y otra bien distinta es la práctica.

“Yo no soy ingeniero graduado pero tengo experiencia en esto y he aprendido mucho con los que saben de verdad –con modestia y traqueando sus dedos ratifica- ellos mismos me dicen que no soy ingeniero de título pero lo soy empírico por la experiencia que tengo y eso a mí enorgullece”.

¿Si tuvieses que regresar para San Antonio de Cabezas?

-Sonríe y hace una expresión con los ojos, se lleva las manos a la cara- “Mira, cómo te dije yo no reniego a mis raíces pero ya me acostumbré a vivir en la ciudad. Yo nací en San Antonio de Cabezas y ciento un amor muy grande por mi pueblo, yo llego ahí y es como reencontrarme con mi pasado, es donde tengo mis amistades, parte de mi familia, nunca voy a olvidarme del pueblo de Cabezas”.




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