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Saturday 16 November 2019
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Juan Gualberto Gómez, con Cruz y sin Cruz

En una época donde ser negro era sinónimo de esclavitud nace Juan Gualberto Gómez el 12 de julio de 1854, en el ingenio Vellocino, en Sabanilla del Encomendador, en Matanzas, liberado del  flagelo más cruel que impuso España a sus colonias, pues su padre compró su libertad aún en el vientre materno.

Aunque libre, su condición de liberto no le impidió reconocer el horrible significado de la esclavitud, pues sus padres no lograron ser libres hasta un tiempo después, siendo él muy niño aún. Fue enviado al mejor colegio privado para negros que existía entonces en la capital. Muy joven viajó a París para estudiar un oficio y aumentar su acervo cultural con el aprendizaje del idioma francés.

La inquietud de Juan Gualberto por estudiar lo llevó a discernir su camino y fraguar su verdadera y definitiva profesión: el periodismo. Desarrolló además conocimientos de matemáticas, física, historia, geografía, literatura y filosofía, aunque en menor grado.

En 1880 experimenta un primer destierro que interrumpe su labor en el periódico La Fraternidad. Desde la distancia seguía siendo muy leído por los cubanos de color. Regresa en 1890 y en 1895 es desterrado nuevamente al fracasar el alzamiento independentista del 24 de febrero. Antes de concluir la dominación española pasa a Francia y luego a Estados Unidos, donde coopera con el Partido Revolucionario Cubano.

En 1898 regresa a su Patria definitivamente y a partir de entonces tiene una activa participación en contra de la Enmienda Platt y los gobiernos de turno, hasta su muerte. La larga carrera de Juan Gualberto Gómez estuvo impregnada de una elevada dosis de dignidad y de tenacidad. Fue respetado y escuchado como periodista y cubano convencido de sus ideales.

Su intransigente juicio, su incalculable labor y su independentismo lo acompañaron siempre. Cuando recibió de manos de uno de los gobernantes más corruptos (Gerardo Machado) la Gran Cruz, de la Orden Nacional de Mérito Carlos Manuel de Cespedes, considerada entonces la más alta condecoración de Cuba, cuentan que en esta ocasión respondió a los presentes: “Yo soy Juan Gualberto Gómez, con Cruz y sin Cruz”.




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