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Sunday 22 September 2019
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¡Uff, qué calor…

¿Quién dice que estoy molesta? Solo quiero que te apartes de mí un poquito, porque tengo mucho calor. Esa fue la respuesta de una muchacha al compañero que iba junto a ella en el ómnibus. Pero no es necesario negarlo, las altas temperaturas producen  irritación.

Hay determinadas personas –aquellas que tienen un nivel de autocontrol emocional más bajo–, que en estas situaciones se disparan; como suele decirse, saltan a la mínima y para ellos la causa o culpa la tiene otra persona.

Según la psicóloga María Jesús Alava, “…el calor produce cansancio generalizado, apatía, decaimiento, astenia, agotamiento, sensación de malestar” y en algunas personas, “mucho negativismo y mal humor, impaciencia y en definitiva dificultades de convivencia”.

Una de las causas claves, a su juicio, es lo difícil que es conciliar el sueño, lo que provoca insomnio y que uno se despierte ya con un alto nivel de ansiedad, implica que ante cualquier cosa se sienta “muy alterado”. Además aumenta la agresividad.

“Se aguantan mucho peor los problemas típicos de la convivencia con el calor que con otra estación del año. Hay personas que se ponen muy beligerantes y ante esto”, aconseja, “intentar no hacerles frente porque incrementará aún más el estado de ansiedad”.

Se da la circunstancia, explica la doctora Alava, que las mujeres y los hombres tienen un concepto diferente del calor, “mientras a ellas les gusta tomar el sol durante horas, a ellos les resulta poco estimulante”.

Por lo que, señaló, “hay que buscar ciertos acuerdos en la forma de compaginar los horarios y las actividades en común, sobre todo en época estival”. Y es que, insistió, el calor produce mayor irritabilidad y tensión en el hombre y en la mujer más decaimiento, además ésta es capaz de soportarlo durante más largo plazo.

Asimismo, es aconsejable el descanso y conseguir dormir, “además del autocontrol, mucha dosis de paciencia y toneladas de buen humor”.

En el caso de los más pequeños, los expertos aconsejan que duerman más de lo habitual o una “siesta” y hagan mucho ejercicio físico a horas recomendables y de ser posible en el agua, bajando la temperatura corporal.

En los adultos, recomiendan una ducha fría y si no es posible, mojarse las muñecas con agua fría durante dos o tres minutos.

En fin, aprende a vivir el verano de una manera diferente, disfruta de todo lo bello que lo rodea, de las múltiples opciones recreativas que tienes al alcance de tus manos.




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