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Friday 15 November 2019
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Adolescentes envueltos en humo

Un adolescente de 14 años que empieza a fumar pone en riesgo su cerebro, justo en el momento en que está a máxima capacidad para aprender, adquirir funciones y habilidades para afrontar su existencia. Deben saber que están en el mejor momento de su vida y que nunca más van a tener 14, 17 o 20.

Pero a muchos padres y abuelos les da terror el solo pensar en lidiar con un hijo en la adolescencia. Sin embargo, vale un consejo profesional de los sicólogos: Quiérele cuando menos lo merezca porque será cuando más lo necesite.

Esta excelente reflexión se contradice con lo que generalmente se piensa, pero nos ofrece la oportunidad de comprender comportamientos, sin aceptarlos de forma ciega, pero con la oportunidad de poder ayudarlos.

No hay que convertirse en su colega. Cuando los padres dicen que son amigos de sus hijos, entonces uno se pregunta: ¿dónde está el padre o la madre que necesita el adolescente? Es posible desarrollar la mejor relación con su retoño, incluso vale que se lleve mejor con sus amigos que con sus padres, pero siempre será su progenitor y existe un matiz importante en esa diferencia.

El rol de padre no tiene por qué ser hostil, lo que tiene que ser es adecuado a las necesidades del momento. Hay que saber cuándo ser firme y normativo, cuándo saber escuchar o cuándo callarse. Cada situación de crisis en la adolescencia supone una ventana de intervención y, por tanto, una oportunidad de cambio a mejor.




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