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Friday 15 November 2019
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¿La emigración de los cubanos afecta o no a las familias?

Rafaela, una octogenaria cubana, sufre la ausencia de dos de sus tres hijos, ellos residen fuera de Cuba, aquí solo puede contar con su hija Luisa, quien vive con ella y está pendiente de sus asuntos.

Pero Rafaela no es la única isleña en similar situación, la mayoría de las familias cubanas tienen uno o más miembros residiendo en el extranjero, ya sea por contratos de trabajo o de forma definitiva.

De manera general quienes se quedan en la patria son las personas de la tercera edad, quienes no tienen ningún  futuro en tierras foráneas por los años acumulados.

Siempre son los que más sufren la ausencia espiritual y física de sus descendientes y de los más allegados, pues, por lo general, tienen que depender de personas ajenas que prestan servicios de cuidadores.

Es cierto que el dinero para este fin está, que la ropa y zapatos no faltan, que reciben visitas una vez al año solo por 21 días, las llamadas semanales no faltan, ¿pero será eso lo necesario para que un anciano viva feliz?

La doctora y psicóloga Patricia Ares Muzio, explicó en la televisión nacional, “la emigración es un fenómeno de naturaleza social, pero realmente quienes la sufren y la viven es la familia e incluso la emigración está marcando estructuras familiares o formas de estructuras familiares. Dentro de ellas están los ancianos solos, porque sencillamente su pareja murió o se divorció y su único hijo emigró y esa persona está en estos momentos solo.

No todo es así, hay algunos adultos mayores que mantienen una relación con sus hijos, no solo por las tecnologías, si no de apoyo, de visitas, de tratar de estar al tanto de las necesidades emocionales y económicas de la familia”.

Aclaró la especialista en familia, “lo más importante es aprender a amar a distancia, porque en Cuba tenemos muchos padres e  hijos emigrantes, pero también tenemos muchos que son cooperantes,  cumpliendo misión en otros países. Estas personas están ausentes, pero tenemos que aprender a tener una presencia emocional en la ausencia. Hay familias que logran armonía y una relación afectiva aún en la distancia.”

Recuerde bien que la familia son los que conviven bajo el mismo techo, los más allegados, tíos, sobrinos, primos, los vecinos y el resto de la comunidad, quienes de forma permanente están atentos a las necesidades de otros.

Entonces tenemos que aprender a convivir en la distancia con los nuestros, con aquellos que queremos, por medio de las tecnologías que están hoy muy de moda,  para que la emigración no continúe afectando de manera afectiva y emocional a las familias cubanas.




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