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Thursday 17 October 2019
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Innovar para lograr productos y servicios tangibles

La rueda, el arado, la pólvora, la imprenta, la máquina de vapor y el motor de combustión interna constituyen innovaciones que demuestran cuan creativa puede ser la mente humana frente a las necesidades sociales y económicas.

“La innovación se resume como aquel proceso que desarrolla el hombre para darle solución a los problemas que encuentra en su entorno laboral y social”.

Palabras precisas y certeras con las que el doctor en ciencias Jesús Suárez, especialista de la Estación de Pastos y Forrajes Indio Hatuey, confirma el concepto de innovación, ese fenómeno que según sus estudios estuvo presente entre las huestes mambisas de nuestras guerras independentistas.

“Según una clasificación bien sencilla las innovaciones pueden ser de producto como es el caso del machete de trabajo transformado en arma de combate, el torpedo, el cañón de cuero. También pueden ser de proceso; ahí está la tea incendiaria, la estrategia de cargar al machete para dividir las grandes columnas de soldados españoles y venderlas, o las expediciones, excelente lección de logística en condiciones difíciles perseguidos por soldados, agentes norteamericanos, cañoneras españolas, en fin …, un proceso único que dudo que en los tiempos que corren se puedan repetir.

“De manera que nuestras tropas mambisas estaban colmadas de innovadores, desde el jefe principal hasta el más sencillo de los hombres. Y su innovación radica precisamente en enfrentar con valor a un ejército que les superaba en hombres, condiciones y armamentos”.

Por ello, comenta el también creador y coordinador del proyecto BIOMASCUBA, que para que una persona, un colectivo, comunidad, o nación se desarrollen tiene que existir innovación.

“La innovación no es más que aplicar los resultados de la ciencia y la tecnología. Nuestro país tiene aún más la obligación de llevar adelante esa actividad por su condición de nación subdesarrollada y bloqueada.

“Yo le diría con tremenda honestidad que para ser una Revolución próspera y sostenible, tiene que ser un país muy innovador.

Un empeño en el que un rol determinante lo tiene la comunidad científica.

“Hoy Cuba tiene un desarrollo importante de la ciencia pero nos falta aplicación, esto indica que el vínculo ciencia-empresa tiene que consolidarse, para alcanzar ese propósito el Estado y Gobierno cubanos tienen que desempeñar un rol más protagónico, solo así esos resultados científicos, esas innovaciones se podrán convertir en productos y servicios tangibles para la sociedad”.

Y es que no existe otro camino.

“No nos queda más remedio porque tenemos que construir un socialismo próspero y atractivo para la sociedad, no nos queda más remedio porque es el respeto que le debemos al Comandante en Jefe Fidel Castro,  impulsor del movimiento científico-innovador en Cuba”.

En un mundo cambiante y en continua evolución como la actual, no innovar, significa ir hacia atrás en el desarrollo socio-económico.




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