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Saturday 24 August 2019
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Maravillosas lecciones aprendidas de Fidel

La disposición para forjar sueños que enriquecen el alma, de procurar su desarrollo y el bienestar socio-económico de las personas que intervienen en ellos, es una de las lecciones de Fidel mejor aprendidas por la matancera María Eugenia Romero.

Con esa concepción y la de honrar por siempre el pensamiento humanista del máximo líder de la Revolución Cubana, María Eugenia fundó el 13 de agosto de 2001, el proyecto infantil comunitario Maravillas de la Infancia.

En un principio para llegar a los niños y adolescentes del barrio yumurino de Simpsom, con problemáticas sociales. En esa ocasión diez fueron los fundadores.

Pero la chispa prendió con tanta intensidad entre los pequeños y sus padres, los vecinos de esa comunidad y los miembros de las organizaciones políticas y de masas del municipio que rápidamente se multiplicó el número de proyectistas y enamorados de la idea.

Tanto así que la permuta de María Eugenia para el barrio de Versalles más que limitar, arrastró una tropa con más de un centenar de chicos y chicas hacia ese otro lado de la Ciudad de los Puentes .

Los ensayos y desarrollo de programas socio-culturales en la calle o el cine-teatro Atenas –cuando las condiciones lo permitían-, llevaron a  que fueran los propios vecinos en asambleas de rendición de cuenta del delegado del Poder Popular a sus electores, quienes propusieron se le entregase la Quinta Anita para trabajar allí.

Aprobada la propuesta en el año 2012 el proyecto Maravillas… se instaló en la antigua casona de estilo neoclásica que era nada más y nada menos que un sitio prácticamente destruido y convertido en vertedero de la comunidad.

A pesar del triste escenario, María Eugenia, sus muchachos y los padres no se amilanaron, por el contrario, vistieron ropa de campaña y a la par de la práctica de los programas culturales, trabajaron –aun trabajan-, en la limpieza, reconstrucción y reanimación de su casa grande.

Como recompensa la imagen de hoy nada tiene que ver con la que encontraron hace siete años, Maravillas de la Infancia ha transformado la abandonada quinta en un lugar ideal para la recreación sana y culta de los proyectistas, sus vecinos de la barriada versallera y de los amigos nacionales o foráneos que siempre les visitan.

Con estos y otros incentivos el proyecto infantil-comunitario Maravillas de la Infancia que ya suma unos 319 miembros, avanzó a un estadío superior, al de Proyecto de Desarrollo Local.

Del empeño del proyecto infantil-comunitario Maravillas de la Infancia, de honrar el pensamiento del Comandante en Jefe, hablan los múltiples reconocimientos que entidades y organizacionales le han otorgado.

– Premio relevante en el evento nacional de valores, auspiciado por el Departamento Político-ideológico del Comité central del Partido Comunista de Cuba.

– Premio nacional del barrio, que otorga la dirección nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).

– Premio nacional de cultura comunitaria.

– Premio anual del CITMA

– Premio de mayor impacto del CITMA

– Premio relevante en el evento provincial de mujeres creadoras.

No obstante, comentó María Eugenia, el premio mayor está en los muchachos que como resultado de lo aprendido en el proyecto hoy cursan estudios en diversos centros de la enseñanza artística.

Los que hoy estudian en la Universidad de Matanzas, en el Instituto Superior de Arte y en la escuela nacional de variedades; la vocacional de artes “Alfonso Pérez Isaac” en las especialidades de danza, ballet y música, así como en la escuela militar Camilo Cienfuegos.

A ellos se unen las que como bailarinas profesionales forman parte de los grupos de baile en instalaciones turísticas de Varadero y otras entidades de la cultura matancera.

 




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