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Tuesday 15 October 2019
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59 años de una epopeya

Jóvenes matanceros que, aunque ya peinan canas y andan con un paso mucho más lento, conservan la energía y las facultades para continuar la obra instructiva-educativa, celebraron el aniversario 59 de su graduación como Maestros Voluntarios. Acto ocurrido el 29 de agosto, pero de 1960, en el teatro Amadeo Roldán.

Un millón de analfabetos, 600 mil niños sin escuelas y en contraste con ello diez mil maestros faltos de empleo era la triste realidad existente en Cuba al triunfo de la Revolución. Para enfrentar esa situación y, fundamentalmente, cubrir la demanda educativa en las zonas rurales y montañosas el Gobierno Revolucionario crearía diez mil aulas.

Fue entonces cuando más de cuatro mil jóvenes estudiantes de bachillerato, dentro de ellos 112 de Matanzas, respondieron positivamente a la convocatoria de Fidel y se incorporaron al primer contingente de Maestros Voluntarios.

Para ellos se realizó un emotivo encuentro en el Archivo Histórico, en el que se presentó el documental Y me hice maestro, en el que se narra con imágenes y sonido la vida en los campamentos de la Sierra Maestra. También se contaron anécdotas y donaron documentos personales y fotografías de esos tiempos.

Reynaldo Nilo Chirino Falcón, uno de los protagonistas de esa epopeya juvenil, hoy como coordinador del grupo matancero, relata que fue en 1999 cuando comenzaron a reunirse a partir de la iniciativa de Pedro Ross Leal, entonces secretario general de la CTC.

“Pero es que Pedro Ross Leal es maestro voluntario también y así creamos el grupo de matanceros al que le pusimos el nombre de Gladys Moliner, una de nuestras compañeras. Para este trabajo fuimos varias veces al Museo de la Alfabetización y allí encontramos todos, absolutamente todos los documentos de los maestros voluntarios, expedientes, fotos…, de ahí sacamos la relación de matanceros y a partir de ese momento comenzamos a comunicarnos con ellos.

“Hoy en día todos no están en la provincia, pero siempre nos comunicamos.”

A su comentario Chirino suma el gran aporte que como grupo ofrecieron los matanceros. 

“Nosotros, los primeros y únicos del país que grabamos el Himno de los Maestros Voluntarios y lo hicimos con el Coro de Matanzas. También conservamos videos de los encuentros que se realizan entre los grupos de maestros voluntarios de las diferentes provincias y de cuando trasladamos los restos de Conrado Benítez para Matanzas, su ciudad natal.”

Así entraron a la historia de la Educación que desarrolló la Revolución Cubana esos jóvenes que, además de obrar como maestros voluntarios, contribuyeron notablemente a la preparación de la Campaña de Alfabetización.

“Se dice que la transformación en la educación vino con la Campaña de Alfabetización, pero, ¿y quiénes prepararon la campaña si no fuimos nosotros, los maestros voluntarios? Nosotros hicimos los censos y creamos las condiciones para que fueran los brigadistas, muchachos a los que muchas veces asesorábamos y cuidábamos. De hecho los brigadistas llevan el nombre de Conrado Benítez, un maestro voluntario asesinado por una banda de alzados contrarrevolucionarios en el ejercicio de su deber: enseñar a leer y escribir.”

Argumentos por los que Reynaldo Nilo Chirino Falcón, aquel maestro voluntario que llegó a ser profesor de Filosofía en la Facultad de Ciencias Médicas de Matanzas, sentenció.

“Yo volvería a hacer lo que hice…, me fortalecí como revolucionario, como seguidor de Fidel.”

 

Expediente de Conrado Benítez del Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas.

Maestras voluntarias de Matanzas observan documentos de su campaña.




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