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Tuesday 15 October 2019
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De precios en la Calle del Medio

Una cuentapropista en la Calle del Medio expende libreta con carátulas de princesas en 20.00 pesos y se las “vuelan” como pan caliente.

10:00 de la mañana. Calle del Medio esquina a Jovellanos. “Coge tu habichuela aquí, fresca y buena”, pregona el hombre en voz baja, pero potente. “A 10:00 pesos el mazo grande, a seis el chiquito”.

Dos mujeres compran sin chistar, la otra, la tercera, cuestiona el precio.  “Son paquetes grandes, mira como tienen”, riposta  el vendedor con cara de enojo. “Si no los quiere, no los compre, pero no me ponga esto malo”, soltó y fue echando con su jaba a otra parte, a otro punto de la ciudad donde volverá a irrespetar la disposición del Consejo de la Administración Provincial (CAP), que en su listado de precios dejó en 3:00 pesos el valor de un  puñado de esta gustada hortaliza.

Ejemplos como estos abundan en cualquier rincón del país, de esta provincia y, en especial, en la Calle del Medio, la arteria más comercial de la urbe yumurina y también la más expuesta a los vaivenes de precios.

Pase por allí un día cualquiera y se convencerá, si no lo está ya, que de cualquier establecimiento, estatal o no, sale un mal precio, un precio violado, un precio irrespetado, igualito que de cualquier malla sale un ratón, como invoca la canción en la voz de Cheo Feliciano.

La concurrida vía enseña un pleito constante entre compradores y vendedores, con visibles ventajas para los segundos, pese a las más recientes Resoluciones (301 y 302) emitidas por el Ministerio de Finanzas y Precios (MFP), contentivas de una política de control de los precios mayoristas y minoristas, tanto en el sector estatal como en el privado, sustentadas en el supuesto de que no hay modificaciones sustanciales en los costos de producción y comercialización que justifiquen tales incrementos.

Estas y otras medidas, como ya se sabe, intentan complementar la reciente mejora en los salarios, con el marcado propósito de proteger la capacidad de compra de tan esperado incremento.

Sin embargo, también lo sabemos, ninguna medida por sí sola funciona si detrás de ella no existe todo un andamiaje para hacerla efectiva.

Se ha divulgado que “se crean grupos multidisciplinarios en las provincias y municipios para monitorear el índice de precios al consumidor, proponer el establecimiento y ajuste bimestral de los precios máximos de los productos más sensibles e investigar las posibles infracciones de esta política, son algunas de las herramientas principales previstas en pos del control institucional, en un proceso donde la exigencia para enfrentar los incrementos especulativos tiene que ser fundamentalmente una responsabilidad administrativa”.

Conviene tener a mano estos listados de precios para poder enfrentar cualquier situación.

Y eso es muy bueno, pero debe funcionar, hacerse notar para no dejar indefensa a la población, sola ante la paradoja de lo compro o no lo compro. Sola ante quienes, a un reclamo por un precio adulterado, buscan salidas como que no está a la venta, o ya estamos cerrados, o espere a que venga el dueño. Algunos cuentapropistas insisten en no exhibir los precios o exhibirlos como puro requerimiento por si pasa alguna inspección.

A tales irregularidades no escapan las entidades estatales. En un asomo al mercado industrial Zapico, llamó la atención la diferencia de valores entre tres jabas de nylon, hasta hace poco expendidas al mismo valor de un peso (sin importar el tamaño o calidad del material) y ahora a un peso, a 1 peso con 20 centavos y un peso con 40 centavos.

En el mercado industrial Zapico sorprende las diferencias de precios de estas jabas de nylon.

En la propia unidad, varias personas cuestionaron el valor de un tipo de libretas, antes a 25 pesos y ahora a 29, un asunto que preocupa, lo mismo que la variabilidad en los valores de venta de un producto como el cloro.

Muchas veces he cuestionado el hecho de tener que pagar la misma cantidad de dinero por un menú carente de todos sus ingredientes o decoraciones estipuladas, como sucede en la sodería de la Calle del Medio, donde las combinaciones cuestan lo mismo aunque les falte marmelow, bizcocho… ¿No es acaso también esto un irrespeto al precio? ¿Quién nos protege de un engaño así?

El llamado de las autoridades de la provincia insiste en que la ciudadanía contribuya a enfrentar la especulación y evite con sus quejas y reclamos afectaciones a su poder adquisitivo. Hacerlo implicará, sobre todas las cosas, estar lo suficientemente informado para evitar timos.

Hacerse del listado de precios emitido por el CAP sería una buena manera de contrarrestar algunos excesos, sobre todo los cometidos en la arteria más comercial de Matanzas, un sitio urgido de mejor y mayor control a los precios.

  • Fotos de la autora

En la Calle del Medio, la principal arteria comercial de Matanzas, conviene un control más efectivo de los precios.




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