Search
Wednesday 23 October 2019
  • :
  • :

Una carrera por amor

Dice que las piernas ya no la acompañan para volver de lunes a viernes al aula y que, además, debe cuidar a la “niña grande” que le dio la vida, pero no hay inicio de curso escolar que se pierda; para Isabel González es un deber estar en la escuelita de Paso del Medio cuando los pioneros retornan en septiembre.
“Tengo que estar aquí, me reconforta participar, acompaño a mis nietos y además represento al Partido Comunista de Cuba como secretaria del núcleo zonal de jubilados”, comenta quien fue mi maestra de segundo grado en la primaria Samuel Fernández, en la periferia de la ciudad de Matanzas.
“Mi anhelo es retornar al aula, lástima que no puedo estar de pie todo el tiempo, pero no lo haría por el bienvenido aumento salarial, porque la del maestro no es una profesión por dinero, es una carrera por amor”, aseguró la cubana de 64 años de edad que dedicó 42 años de vida al magisterio, de ellos tres después de jubilada.
Recuerdo que a la salida, muchas veces, los niños que junto a Isabel retornábamos a casa apresurábamos el paso o lo desacelerábamos según ella anunciaba: “Rápido…, lento…, rápido…, lento…” y parecía que el trayecto se encogía; esa virtud tienen los maestros, la de potenciar las habilidades y enseñar a ver y hacer desde varias perspectivas.
“Alexa comienza prescolar, Aram cursará quinto grado y Yenifer sexto; vengo para acompañarlos porque el curso también comienza para la familia”, me dijo consciente del apoyo que desde el hogar hay que ofrecerle a la escuela.
Es Yenifer quien convida a los niños a la posición de firme para saludar la bandera de la estrella solitaria y cantar el Himno de Bayamo, niños y adultos están atentos y entre ellos mi maestra de segundo grado, mientras mira a la nieta, no puede evitar la floración de una sonrisa.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mostrar Botones
Ocultar Botones