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Sunday 15 September 2019
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Gangá-Longobá, de Perico: etnia en peligro de extinción

Gangás de Perico, Matanzas, junto a Rafael Lara González.

Cuba y Matanzas, especialmente, atesoran un sinfín de tradiciones irrepetibles en la historia mundial. ¿Sabías que Matanzas conserva una agrupación portadora de la cultura cubana única de su tipo en Cuba, en América y en el mundo? Por dicha razón estamos en presencia de una joya indiscutible que atesora el Patrimonio Cultural, no solo de la nación, también de la humanidad, y por lo cual merece ser conocida, reconocida y visibilizada por nuestro pueblo.

Se trata nada más y nada menos que de los Gangá-Longobá de Perico, en Matanzas. Los negros esclavos llegados a Cuba no solo vinieron de Nigeria, el Congo, Guinea, Angola y Benin, también vinieron de Sierra Leona y fueron precisamente los pertenecientes a esta denominación etnodemográfica los arribados de esa zona geográfica del viejo continente.

El investigador, escritor y metodólogo nacional de Cultura Popular Tradicional, Rafael Lara González, dijo a Radio 26 que  “en varias ocasiones ha tenido el privilegio de visitarlos y entre preguntas y respuestas les brindan una representación de sus bailes y cantos, por lo que sin duda, los bailes gangá de carácter religioso se destacan por su gestualidad, ya que por medio de la misma logran mostrar las características de cada una de las deidades a las que se le rinde tributo.”

 

 

 

Al  investigador Lara González, en la mayoría de los casos, le ha resultado fácil y posible identificar las deidades Gangá con las de la Regla de Ocha, lo que denota su influencia sobre esta corriente: “me cuentan que en la festividad dedicada a Yebbé (San Lázaro, el 17 de diciembre) se ejecutan bailes en honor a Gegguá (Elegguá), Yembé (San Lázaro), Nou (Oggún), Obbé (Yemayá), Mambá (Changó), Oyá (Oyá) y Yeyé (Ochún), entre otras… Por otra parte, estoy plenamente convencido de que no cuentan con esa estética escénica como para representaciones artísticas, no es el grupo para un teatro o una plataforma, pero muy pocos cuentan con tanta riqueza histórica y antropológica como los Gangá-Longobá, disfrutarlos es como estar deleitándose acerca de una parte de la Historia de Cuba poca conocida, sin duda, es un gran enigma cultural.”

A estos esclavos que procedían de Sierra Leona se les instaló a su llegada en el ingenio Santa Elena, en el municipio de Perico, provincia de Matanzas. Al abolirse la esclavitud, como casi todos los libertos negros y mulatos se trasladan hacia la ciudad, específicamente a la calle Clemente Gómez, esquina a González, donde permanecieron alrededor de 60 años.

Posteriormente se asentaron en la calle San Juan, donde se encuentra en la actualidad el templo Gangá, mientras la agrupación portadora Gangá-Longobá es la única de su tipo en Cuba y en el mundo, y ha preservado sus tradiciones expresivas y culturales durante más de un siglo.

Provienen de la Casa Templo de Linda Diago; su fundadora radicaba en calle Pedro Arrieta 45 A, entre Fresneda y Suárez, en Perico. Sus fundadores fueron Linda Diago, Leonor Mora, Magdalena Mora, Sonia Won, Virginia Hernández y Kito, entre otros.

 

En sus inicios estuvo formado netamente por descendientes de la etnia bulom (denominada en Cuba gangá), incorporándose posteriormente lucumíes y ararás, y de esta manera aquellos negros de otras naciones fueron asumiendo los rituales y mandamientos del gangá como propios.

Los Longobá de Perico has sostenido por siglos las tradiciones legítimas legadas por sus ancestros. Entre sus fiestas principales resaltan las celebraciones de los días 16 y 17 de diciembre, Yebbé (San Lázaro) y 20 de octubre, (Oyá).

El investigador Lara González relató a Radio 26 sus experiencias en el estudio de este grupo portador en peligro de desaparición: “Según me contaba Loyda Martínez (destacada conocedora de estos temas, fue por muchos años la metodóloga provincial de Cultura Popular Tradicional en Matanzas, lamentablemente ya fallecida), la composición instrumental de los Gangá de Perico consta de una trilogía de tambores: la caja (el más grande), la mula (el mediano) y el cachimbo (el más pequeño); además utilizan una campana y dos maracas. También me contó que cada deidad posee más de un canto, unos más lentos y otros más rápidos; están los cantos de muertos y los festivos, mientras la danza es un conjunto de bailes que representan a los diferentes orishas: Gueguá, Orín, Yeyé, Obbí, La vieja, Mamba, Oyá y Yerbé”.

Cabe destacar que esta tradición mantiene vivo los 17 de diciembre como su santo patrón una procesión en la que los desperdicios de animales utilizados en su ceremonia son depositados en un pozo ciego radicado en la finca Santa Elena (primer asentamiento gangá en la localidad).

Dicho ritual tiene su fundamentación en una leyenda que cuenta que todo se puede comer excepto los huesos y las vísceras, estas le pertenecen a los Orichas, mientras su repertorio es basado en Orum, donde se le canta y baila para Yebbé, Mamba, la Vieja, Oyá, Obbé, Elegguá, Ochún y Oggún.

El profesor explica que “De manera general, gangá es una denominación étnica referida también como gagar, ganga o gragá, relacionada con un topónimo identificable con Gbangá, (Gbangba) con Wangará, de Sierra Leona, desde donde fueron introducidos diversos esclavos identificados en Cuba como de origen bulom, cono, ebrié, gbandi, gola, kisi, kru, loma, mani y vai, principalmente”.

Esta misma denominación se aplica a tres tambores bimembranófonos, con parches atados con tirantes de cáñamo, sujetos a la caja de resonancia mediante bandas transversales que la enlazan.

Durante la ejecución se colocan horizontalmente y se emplea un solo parche. Los tambores llamados caja y mula se percuten con dos palos; mientras que el llamado cachimbo se percute con un solo palo y la palma de la mano; su práctica religiosa también se conoce como culto gangá. La religión Gangá es netamente cerrada, pasa de generación en generación, es decir, de padres a hijos, la practican familiares y personas muy cercanas a ellas. En ella predominan las mujeres como principales oficiantes del culto.

Sin embargo, el desconocimiento sobre este tipo de culturas provenientes de una raza marginada y esclavizada históricamente han dado al traste con la “cuasi desaparición” de los Gangá de Perico. Igual sucede con otras culturas como los ararás, vertiente religiosa proveniente de África que aún pervive única y exclusivamente en nuestra provincia.

El  presidente del Proyecto de Integración y Desarrollo Local Afroatenas, Yoelkis Torres Tápanes, expresó su inconformidad con el tratamiento social y el respaldo institucional que se le atribuye desde las instancias culturales y patrimoniales a estas culturas arraigadas a cientos de años: “Es una pena que a las instituciones encargadas poco les importe y estén desapareciendo estas culturas, es un fenómeno general, el descuido es un mal que  acontece en todo el país… Y si mi criterio resultara errado, que lo demuestren con hechos, no con palabras… Mi experiencia de diez años trabajando con este tipo de grupos me ha demostrado que persisten contratiempos muy negativos para ellos, que los afectan profundamente. No por pleno gusto siempre ellos se quejan en todos los lugares, no por gusto  tienen miedo a que desaparezcan y se quejan porque les duele y porque poseen la mayor voluntad de rescatar la autenticidad de nuestras tradiciones”.

Ostentan el Premio Nacional de Cultura Comunitaria y el Nacional Memoria Viva, que auspician el Consejo Nacional de Casas de Cultura y el Instituto de Investigaciones de la Cultura Cubana Juan Marinello, respectivamente, además de la Distinción por la Cultura Nacional, proyecciones en las cuales está inmerso el trabajo de Yoelkis Torres y el Callejón de las Tradiciones, entre otras entidades, para el rescate y la salvaguarda del patrimonio inmaterial.

Muchas otras acciones, más allá del reconocimiento, del diploma y la condecoración deben llevarse a cabo para rescatar a los Gangá de Perico. Debemos preocuparnos por el estado constructivo de estas casas templos, repararlas incluso si contamos con algún presupuesto, identificar las necesidades espirituales de los practicantes que aún perduran fieles a dicha rama étnica, intercambiar con ellos, proponer un museo local donde el visitante pueda vislumbrar el universo mágico-religioso que alberga esta cuidad de bardos y poetas que primero fue una ciudad de negros esclavizados.

Mula, caja y cachimbo.




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