Las fortalezas de este momento histórico

Vivimos una época diferente. Esta no es la década de los 90 del pasado siglo. La nación cubana ha avanzado en muchos renglones que influyen poderosamente en el acontecer actual. No importa que se encaje como hierro candente la hostilidad de los Estados Unidos en la bella Isla del Caribe. No cedemos, como nunca lo hicimos. Mucho más cuando ahora respiramos un ambiente de mayores posibilidades de avance.

Si se analizan estos años del presente siglo, se observa que la situación económica y social ha girado hacia derroteros más amplios y abarcadores que permiten afrontar las adversidades con otras perspectivas.

Como expresara el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, los acuerdos del Partido Comunista de Cuba en cuanto al modelo económico y social del país conducen a valorar que existen decisiones concretas que reconocieron la ampliación del mercado a rangos internacionales con inversiones y venta de productos y servicios; se oficializó la presencia de diferentes formas de propiedad, las cuales diversifican la producción y el comercio, antes totalmente institucionalizados; se presenta una voluntad férrea para que la Ciencia protagonice muchos de los procesos productivos de los territorios a lo que se suma la generalización de las investigaciones en función del desarrollo local, además de otros planes a largo alcance como la Tarea Vida.

En mi opinión, vale resaltar un detalle esencial: el propio pensamiento de los cubanos ha cambiado de forma notable. Posiciones individuales de esperar que alguien resuelva los problemas del hogar y la familia, ahora se asumen con otra visión más emprendedora y activa.

Siempre existen personas que necesitan de atención por su edad o limitaciones físicas o económicas, pero lo que gozan de buena salud, calificación e inteligencia, adoptan una actitud de afrontar las dificultades con una mentalidad de empeño superior a otros instantes.

Esta nueva época en que el imperialismo se desespera por mantener su predominio mundial y cuando en Estados Unidos se despliega una posición injerencista y hegemónica por parte de la administración Trump, se necesita mantener la unidad patriótica en torno a la Revolución.

Por tanto, la tarea indica aumentar el ahorro, aprovechar al máximo los recursos en cada entidad, rendir en la jornada laboral y no dejar asuntos para mañana, atender bien a la población, ayudarnos a pasar esta coyuntura que afecta de manera fundamental  el transporte, impedir que individuos inescrupulosos lucren con las necesidades de los demás.

Es una actitud colectiva, que merece respeto y participación sobre todo cuando un ciudadano reclame un derecho que beneficia a todos y haya personas que no lo respalden por miedo o lo que llamo el síndrome del sojuzgado, aguantón y tolerante ante lo mal hecho.

Si alguien en este mundo posee la virtud de resistir y salir adelante ante las adversidades ese es el cubano. No es una consigna. Es la historia de la nación la que patentiza esa condición sublime de mantener la esperanza y el deseo de construir una sociedad como merecemos, después de tantos años de lucha constante y de enarbolarse la Revolución como paradigma para muchos seres oprimidos en el mundo.

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