¿Por qué pintan de azul al Palacio de Junco?

Agustín Drake tiene la respuesta. Durante la reciente conmemoración de la fundación del Museo Histórico de Matanzas hace 60 años, antecedente del actual Museo provincial Palacio de Junco, el artista de la plástica explicó por qué el palacete del siglo XIX se pinta de azul desde su apertura como institución protectora del patrimonio en 1980.

Noté que con un pequeño frasco en las manos se mantuvo la tarde del seis de septiembre último, hasta que le cedieron la palabra para que comentara sus experiencias relacionadas a la restauración del inmueble, otrora residencia del hacendado Vicente del Junco.

Insistió el artista en que Israel Moliner, Pedro Esquerré, Daniel Toboada, José (Pepe) Linares, y Ercilio Vento, constituyen nombres de evocación necesaria al rememorar la evolución histórica del heredero del primer museo fundado por la Revolución Cubana.

Después enseñó el frasco y dijo: “No es nada de valor especial, es la muestra de por qué se pinta de azul el edificio, se investigó el primer color que tuvo, tomé las muestras por afuera, cerca del balcón de la esquina puse una escalera y saqué fragmentos, luego con una cuchilla retiré capa por capa hasta llegar al último color”.

Olga Lidia González Monguía, directora de la institución, acogió con beneplácito los pedacitos de historia guardados por Agustín hace casi 30 años, para integrarlo a los fondos del centro que atesora relevantes piezas, no solo para la urbe de ríos y puentes sino para la nación cubana.

Confieso que al caminar por la Plaza de la Vigía recordaré irremediablemente la foto donde coinciden fosforera, tabaco y frasco en una de las manos de Drake, una de esas que han tallado tanto arte, y observaré con más respeto el azul del Palacio que ya no es solo de Junco.

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