La Universidad de Matanzas apuesta por el desarrollo

Con un Sistema de Protección Anticorrosiva logran atenuar daños en tanques de almacenamiento, vehículos, maquinarias y piezas de acero.

Aportar alternativas para la sustitución de importaciones y lograr mayor vínculo con las empresas en función del perfeccionamiento económico, constituyen los principales objetivos de la Unidad de Desarrollo e Innovación, Centro de Estudios Anticorrosivos y Tensoactivos de la Universidad de Matanzas.
Creado desde 1994 como parte de la Facultad de Ingienería Química y Mecánica de la Universidad, el grupo de fundadores se concentró en el desarrollo de materiales y productos anticorrosivos que propiciaron la construcción de una planta piloto, la cual hoy permite introducir resultados en la industria cubana.
POR EL RESCATE DE CENTRALES
Desde sus inicios la industria azucarera constituyó prioridad para los fundadores del proyecto. Con la presentación de una tesis doctoral vinculada a la corrosión de los centrales se preocuparon por la descomposición de los azúcares en ácidos acéticos, cuyo daño a la maquinaria es considerable.
Sin embargo, aunque ese proyecto se interrumpió, en los últimos meses el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez ha pedido introducir estas tecnologías en beneficio de dicho sector.
Harold García Betancourt, director del Centro de Estudios Anticorrosivos y Tensoactivos, destaca que ya firmaron acuerdos para garantizar la comercialización con Azcuba. Una vez concluida la reparación de nuestra caldera iniciaremos la producción de grasas de conservación, entre otros productos, destacó.
Asimismo explicó que capacitarán al personal para el empleo de los productos a medida que se inicie el proceso en el central Jesús Rabí, de Calimete, el cual dará inicio a estas labores de conservación.
DISTIN-504: PRODUCTO ESTRELLA
“En la actualidad nuestro producto estrella es el Distin-504, disolución de fosfatado, con una comercialización superior a los 200 mil litros en los últimos cinco años en empresas nacionales”, señala García Betancourt.
Este anticorrosivo se emplea para el tratamiento de superficies metálicas y es un complemento en el proceso de pintura con el fin de lograr mayor durabilidad en los esquemas. Además, crece su demanda en el mercado minorista y en sectores como el energético, la industria, la construcción, entre otros.
Estos resultados favorecen la sustitución de importaciones y representan una fuente de ingresos para la Universidad al favorecer el mantenimiento del instituto superior y al mismo tiempo de la propia unidad de desarrollo.
Con cuatro líneas principales de productos anticorrosivos y tensoactivos, los resultados del centro benefician a otras entidades: Cupet, FAR y Patrimonio mediante un sistema de protección que logra atenuar los daños en maquinarias, vehículos, tanques de almacenamiento y piezas históricas de acero.
“Dentro de las cuatro líneas de anticorrosivos tenemos las grasas de conservación, los mástiques asfálticos, las disoluciones de fosfatado y las ceras abrillantadoras e impermeabilizantes; mientras en el de los tensoactivos desarrollamos los aditivos modificadores del fraguado en hormigones, este último con importantes resultados en bloques, baldosas y otros elementos que cumplen  los parámetros de resistencia establecidos y permiten el ahorro de materias primas”, agregó el director.
IMPACTO SOCIAL Y DOCENCIA
23 trabajadores integran este centro que obstenta el Premio de la Academia de Ciencias de Cuba y el de Innovación Tecnológica provincial Matanzas 2014; así como Distinciones especiales del Ministro de Educación Superior en los años 2008, 2010 y 2012, entre otros galardones.
No obstante, la mayor recompensa para este equipo es su aporte a la sociedad y la demanda cada vez mayor de sus productos. David Ulloa Rodríguez, técnico en mantenimiento, es uno de los trabajadores que se enorgullece de pertenecer al centro.
El joven de 21 años trabaja directamente en la producción, donde se hacen las disoluciones de fosfatado. Además aplica el Sistema de Protección Anticorrosiva y Conservación (SIPAYC) a vehículos en explotación, servicio DUCAR, con el objetivo de incrementar la durabilidad del componente estructural de los mismos.
Al impacto económico y social de estos resultados se suma su interés para la docencia. Despiertan un gran sentido de pertenencia por parte de los trabajadores, pero además involucran a los estudiantes con las tareas de impacto, actividades docentes y labores investigativas, enfatiza Medardo Domínguez Limia, jefe del Departamento de Gestión y Producción.
La Universidad de Matanzas cosecha así los frutos de la investigación rigurosa y comprometida con la sociedad, saberes que en la práctica, a pesar de las vicisitudes, son capaces de apostar por el desarrollo.

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