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Monday 16 December 2019
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Vivir para la guitarra

Matanzas.-En el ámbito de la creación musical, Ildefonso Acosta Escobar es uno de los matanceros más notables en la historia reciente de esta ciudad, un creador favorecido por la guitarra y viceversa.

Con una formación esencialmente autodidacta, Ildefonso dispuso del talento necesario para realizar una labor prolífera y conseguir una obra sólida con no pocos aportes al conocimiento de ese instrumento.

Entendidos lo consideran un guitarrista versátil, que “combina con gracia el dominio de la técnica guitarrística, la armonía y los recursos de la guitarra clásica con los de la música popular”, sin descartar sus virtudes como intérprete.

Motivos sobran para registrar con satisfacción su Premio Nacional de Música 2019, respaldado además por la simpatía y el cariño del pueblo matancero.

-¿Qué impresión te produjo este premio?

“Estoy muy emocionado y agradecido a la vez. Es una cosa muy linda, el reconocimiento más alto que otorga la música cubana. Desde 2001 había estado nominado, y me tocó ahora, de manera que nunca es tarde.

“Sería muy infantil no decir la verdad, siempre tuve la esperanza de ser merecedor; es algo extraordinario para mí”.

-¿Cómo y cuándo empezaste a interesarte por la música?

“En casa existe una foto mía con apenas tres años en la que sostengo una guitarra, regalo de un amigo de mi padre en el Día de los Reyes Magos. Ya por entonces debí prestar atención a cómo tocaba mi tío Ernesto Escobar, músico conocido.

“Lo cierto en que en 1954, a los 15 años de edad, debuté en el Teatro Velasco con el trío Tropical”.

-Guitarrista, concertista, profesor, compositor…¿en cuál cuerda, en realidad, discurre tu mayor contribución?

“Recuerdo con especial placer haber sido fundador y profesor de guitarra en la Escuela Vocacional de Música Niceto Díaz, centro que benefició a las amas de casa y adultos ya con otros oficios e interesados en la música en los años 70”.

-¿Cómo explicas la relación de tu música con la ciudad de Matanzas?

“Ni yo mismo puedo explicarlo a ciencia cierta, es algo misterioso y que me trae buena suerte, pues cuando estoy fuera de la ciudad nada es igual, como si se apagara la inspiración…Tal vez sea el encanto de sus calles, sus ríos, la bahía, su gente”.

-Hablemos de tus composiciones, ¿cuál es la favorita de todas?

“Siento especial apego por Nombre de mujer y Regalo de papel, quizás porque de algún modo están inspiradas en mi esposa Iraida, la mayor motivación de mi trabajo como músico”.

¿Y qué me dices de Tema de la Montaña, obra escrita especialmente para una serie documental sobre la vida del Che?

“Fue algo muy trascendente en mi vida profesional. Logré hacerla en alrededor de un mes, una encomienda muy seria, que me exigió mucho. Al final procuré que fuera una obra de concierto, que rebasara el documental mismo”.

-¿A quiénes no desearías omitir en tu lista de influencias como creador?

“Son muchos y algunos muy jóvenes, pero no puedo dejar fuera a Ñico Rojas, César Portillo de la Luz, Marta Valdés y José Antonio Méndez”.

-¿Al margen de la guitarra, quién es Ildefonso Acosta?
“No mucho más. He dedicado mi vida al arte, a la música y especialmente a la guitarra”.

Tomado del periódico Granma




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