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Friday 6 December 2019
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Recordamos al Generalísimo Máximo Gómez Báez en su natalicio

Máximo Gómez Báez fue General en Jefe del Ejército Libertador en la Guerra de Independencia de 1895 a 1898. El Generalísimo, como le llamaban, supo corresponder con creces a la confianza que José Martí depositó en él. Junto a Antonio Maceo se destacó como uno de los grandes estrategas de la Campaña de Invasión a Occidente y de la guerra de desgaste contra las tropas élites españolas.

Máximo Gómez nació en Baní, pequeño pueblo de República Dominicana, el 18 de noviembre de 1836. Falleció el 17 de junio de 1905, en su domicilio en La Habana, con 69 años.

Desde 1868 entró en la historia de Cuba, cuando adiestró y encabezó a los cubanos el cuatro de noviembre en la primera carga al machete, en Pino de Baire. Este tipo de lucha devino temible, capaz de destrozar a las columnas hispanas, como ocurrió en Mal Tiempo, que duró solo 15 minutos. Entonces, el aguerrido dominicano contaba con 59 años.

Existen testimonios de su participación con los conspiradores cubanos, desde enero de 1868. En esa época era trabajador del ingenio Guanarrubí y residía con su familia en el caserío el Dátil, jurisdicción de Bayamo, donde se alzó con el grado de sargento, poco después del alzamiento del Diez de Octubre.

El 18 de ese mes, Carlos Manuel de Céspedes lo nombra mayor general, cuyo merecimiento demostraría a fuerza de inteligencia y coraje, y lo asigna a las fuerzas del mayor general Donato Mármol.

Gómez resiste la ofensiva del ejército español. A partir de 1870 comienza a destacarse como jefe militar al frente del distrito Cuba (hoy Santiago de Cuba) -en sustitución del fallecido Mármol-, donde formaría a sus grandes discípulos Antonio y José Maceo, Guillermo Moncada, Flor Crombet y muchos otros.

En lo sucesivo se reveló como gran estratega en la invasión a Guantánamo, la Campaña mambisa en Camagüey (1873-1874) y la invasión a Las Villas.

Su brillante estrategia militar y su estilo de mando, célebre por su severidad, le posibilitaron llevar a cabo campañas (la Invasión y posteriores campañas) sin precedentes históricos por la disparidad de sus fuerzas tanto en hombres como en técnica militar.

Vale destacar su conducta desinteresada de retirarse de los asuntos políticos, luego del triunfo cubano, también fue admirable en cierto modo, pues nunca pretendió protagonismo en la vida política civil de Cuba, a la que en realidad tenía derecho por sus extraordinarios méritos.

Aunque fueron muchos los grandes patriotas cubanos, cuando se cita la trilogía de hombres fundamentales de la Guerra de Independencia, Máximo Gómez está junto a José Martí y Antonio Maceo.

Cualquier homenaje no será suficiente a quien, según Jose Martí: “ha sabido ser grande en la guerra y digno en la paz.”




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