Inocuidad alimentaria: bienestar y salud

A pesar de un discreto avance, la sensibilización acerca de la importancia de la inocuidad de los alimentos, aún es insuficiente. Falta mucho por hacer  de ambas partes desde los vendedores y procesadores hasta quienes consumen. Todavía es escasa la labor de evaluación e inspección de las autoridades destinadas a corroborar el cumplimiento de las normas vigentes para la venta de los víveres.

Los productores, por su parte, son responsables de aplicar las reglas establecidas por los organismos gubernamentales y de control, así como garantizar la calidad de los servicios. Por otro lado está el consumidor, eslabón final de la cadena, que tiene el encargo de velar por el óptimo estado de lo que ingiere de modo que el alimento no presente riesgo para la salud. Además  le corresponde denunciar las faltas observadas en cualquiera de los procederes para que finalmente el precio pagado sea justo y provechoso.

Debe ser prioridad elevar la cultura de las buenas prácticas en el comercio, la gastronomía y la industria alimentaria además del sector no estatal involucrado en la actividad. Todos juntos, vendedores y compradores optemos por un cuidado mayor sobre todo en esta época del año más vulnerable a las epidemia y demos riendas al bienestar y la salud.

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