Celia Sánchez Manduley, eterna flor autóctona de Cuba

Celia Esther Sánchez Manduley nació en la ciudad azucarera de Media Luna, en la casa que en 1913 compró el doctor Manuel Sánchez Silveira al casarse con Acacia Manduley y donde nacieron sus nueve hijos. ​ Allí vivió Celia con su familia 20 años. En 1940 se trasladó a Pilón junto a su padre donde pasó otros casi 16 años, hasta que se produjo el desembarco de los expedicionarios del yate Granma liderados por Fidel el 2 de diciembre de 1956.

​Su madre murió cuando ella era joven. Con su padre, Manuel Sánchez Silveira, médico rural, hombre culto y comprometido con el Partido Ortodoxo liberal tuvo su primer acercamiento a la política.

Fue su asistente y vio así de cerca el efecto de la pobreza en sus pacientes. Desde pequeña estuvo influenciada por el pensamiento de José Martí y ya desde joven se vinculó a la lucha popular. ​

Se unió al Partido Ortodoxo de Eduardo Chibás,​ pero tras el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, se involucró con varias organizaciones de perfil insurreccional. Fue de las primeras mujeres en empuñar las armas. Su principal papel en esa guerra lo desempeñó en la preparación del desembarco del Granma en la provincia de Oriente, donde trabajó arduamente en la ciudad de Manzanillo. A instancias de Manuel Echevarría, en su viaje a México, Fidel Castro expresó:

«… si esa mujer es como tú dices, donde mejor está es en Manzanillo, porque allí va a ser más útil…»

En Manzanillo, junto a Frank País, organizó a los campesinos de la zona para que le ofrecieran apoyo a los expedicionarios.

En el Movimiento 26 de Julio nunca ocupó cargos directivos, aunque asumió tareas relevantes. ​ Con su nombre de guerra, Norma, se convirtió en una figura fundamental en los días de los preparativos de la expedición del Granma y del inicio de la lucha guerrillera en la Sierra Maestra.

Por orientaciones del Movimiento organizó una red de colaboradores campesinos en las cercanías de donde debía desembarcar la expedición dirigida por Fidel Castro, que resultó fundamental para la continuidad de la lucha. Envió al primer destacamento armado a la Sierra desde El Marabuzal, en Manzanillo.

En 1957, en la Cuba de Batista, Sánchez fue la mujer más buscada del país. El 19 de marzo subió a la Sierra Maestra y se incorporó como combatiente al Ejército Rebelde. Fue la principal promotora de la creación del pelotón femenino «Mariana Grajales».

En los momentos más difíciles de la guerrilla, en febrero de 1957 marchó al encuentro de ésta en compañía de Frank País, Faustino Pérez y otros miembros de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio para coordinar el apoyo desde el llano y coordinar la llegada vía Habana-Manzanillo del periodista del New York Times, Herbert Matthews, hasta la presencia de Fidel en plena Sierra Maestra.

La publicación de la entrevista que el periodista hiciera al líder de la guerrilla echaría por tierra la propaganda batistiana basada en la supuesta muerte de Fidel. A finales de abril volvería a subir a la Sierra guiando al periodista norteamericano Bob Taber, quien deseaba entrevistar al líder.

El 28 de mayo de 1957 Celia participó por primera vez en el combate, fue en El Uvero, como integrante del pelotón de la comandancia, convirtiéndose en la primera mujer que ocupó la posición de combatiente en las filas del Ejército Rebelde. ​ Pocos días después de esa acción Fidel la envió de nuevo al llano con importantes encomiendas. Esta resultó la etapa de mayor peligro, pues a la persecución contra ella se sumó la traición de un expedicionario del Granma, quien delató a muchos de los colaboradores del Movimiento.

Hasta mediados de 1957 Celia había utilizado, además de Norma, los seudónimos de Lilian, Carmen y Caridad. El 18 de julio de ese año, en un mensaje de Frank a la Sierra, apareció el nuevo nombre de guerra de Celia: Aly. Sin embargo, estaba tan enraizado el seudónimo de Norma, que le continuó llamando así en misivas posteriores.

En una carta enviada por los guerrilleros de la Sierra Maestra a Frank País estos patentizaron el papel vital de Celia durante la guerra cuando escribieron: “En cuanto a la Sierra, cuando se escriba la historia de esta etapa revolucionaria, en la portada tendrán que aparecer dos nombres: David y Norma”.

Las Marianas

El 4 de septiembre de 1958 en la Sierra Maestra, tras una reunión de siete horas entre Fidel y su Estado Mayor y promovido por Celia se creó en La Plata el pelotón Mariana Grajales,​ formado por mujeres que tenían la decisión de incorporarse como combatientes, conocido como las Marianas, del cual la General de Brigada Teté Puebla​ fue la segunda jefa.

Cuando triunfó la Revolución participó en actividades relevantes y las obras más significativas emprendidas después del triunfo del 1ro. de enero de 1959.

El 23 de marzo de 1962 fue nombrada secretaria del Consejo de Ministros de Cuba ​y, posteriormente, fue ministra de la Presidencia. Cuando murió era miembro del Comité Central del Partido Comunist de Cuba, secretaria del Consejo de Estado y diputada del parlamento por el municipio de Manzanillo en la provincia de Granma.

Falleció de cáncer de pulmón en La Habana el 11 de enero de 1980.

Pero Celia vive como flor autóctona que crece con cada triunfo, reto y gesto solidario. Su ejemplo de mujer, cubana, luchadora, martiana, fidelista y comunista camina en la eternidad.

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