Cocodrilos y Toros: acabará este año mala racha en historias de play off

Comenzar el decenio con un nuevo campeón de la pelota cubana es un buen augurio para el béisbol en la Isla, máxime si, como es el caso, las selecciones que se enfrentan batallaron por el título hace 29 años y durante ese tiempo ninguna pudo reeditarse como ganador.
Lo de hoy en el estadio Cándido González será una revancha de los camagüeyanos por aquel trofeo perdido en 1991 frente a Matanzas, Henequeneros en aquel entonces.
Aficionados locales, “hinchas” de los Cocodrilos y gran parte de Cuba, pues ambos planteles se componen por atletas de otras provincias, intentaran presenciar el espectáculo.
A quienes la cercanía les permite, están desde alrededor de las 8:00 de la mañana en las afueras del estadio Cándido González y cada vez llegan más personas.
El espectáculo nacional no destaca en los escenarios interrnacionales, pero hacia adentro el béisbol está vivo. ¡Y de qué manera! El parque Victoria de Girón reunió a 25 mil  espectadores; el Latino, al doble; y el Cándido, que dias atras cerró por capacidad, hoy amenaza con llenarse mucho antes del inicio del encuentro.
La morada de los Toros de Camagüey se inauguró el 26 de diciembre de 1965 y si bien solo puede albergar a siete mil personas, la presencia de los fanáticos desde tan temprano en sus puertas comprueba lo anterior.
Un duelo de lanzadores será el atractivo principal de la tarde: Freddy Asiel Álvarez y Lázaro Blanco, pitchers que han sido nómina del equipo nacional, intentarán contener la ofensiva de sus contrarios.
El serpentinero granmense tendrá un punto a su favor, el viento, pues la pelota en este horario no camina dentro del Cándido porque el aire la impulsa desde el jardín derecho hacia el home.
Borrero, conociendo este factor, solo realizó un cambio en su line up: Loidel Chapellí jugará en el jardín izquierdo y colocará a Jorge Luis Peña cuando el lanzador matancero sea un zurdo.
Para los Cocodrilos será necesario descifrar desde el inicio los lanzamientos de Blanco, que por lo general, es rápido y con mucho control.
Si el viento hiciera de las suyas, Matanzas no podrá auxiliarse de las conexiones largas para mandar en el marcador, siendo esta su principal arma, pues en colectivo son el equipo más jonronero de la campaña.
Con dos medallas de plata y cinco de bronce, el equipo camagüeyano, con ese nombre, ha sufrido la misma suerte de los del Occidente, que en varias ocasiones acariciaron el título de campeón.
El partido de esta tarde será un derroche de entrega y pasión, porque este año uno de los dos equipos terminará con su mala racha en historias de play off.
  • Fotos de Arnaldo Mirabal

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