A 50 años del primer campeonato matancero en Series Nacionales

Mosqueteros.

El 16 de enero de 1970 la selección Henequeneros derrotó 4 carreras
por 3 a Pinar del Río en el estadio Capitán San Luis, para conquistar
el título de la IX Serie Nacional de Béisbol, primero de un equipo de
Matanzas después de 1962.

Ese memorable día la tropa comandada por Miguel Ángel Domínguez
aseguró el éxito en un noveno episodio que graduó de héroe al joven
de Guanábana, Alfredo García Santiago, quien como relevista y con el
empate en las piernas de Felipito Álvarez, producto de un triple
abriendo la entrada, pudo colgar el cero para asegurar el juego y el
campeonato.

En esa situación Alfredito dominó al bateador en turno en roletazo de
tercera a primera, con el que no se movió Álvarez de la antesala y
eliminó a los dos siguientes bateadores por la vía del ponche.

Esta victoria dejó sin posibilidades al fuerte conjunto oriental
Mineros, que estaba a juego y medio de diferencia en la tabla de
posiciones, al tener un choque suspendido y que no tuvo que
escenificarse pues ya los “orinegros” eran inalcanzables.

Henequeneros desarrolló una de su mejores contiendas con 50 triunfos,
apenas 16 derrotas y un altísimo porcentaje de ganados y perdidos de
758.

Fue el año en el que el inolvidable narrador deportivo Bobby Salamanca
nombró como los Tres Mosqueteros a Wilfredo Sánchez, Rigoberto Rosique
y Félix Isasi, junto al Caballero D´Artagnan, Tomás Soto, debido al
rendimiento fenomenal que tuvieron en la campaña.

La contienda constó de doce equipos con seis juegos entre cada uno
para sumar 66 partidos. Además de Henequeneros y Mineros contendieron
Azucareros, Industriales, Habana, Granjeros, Pinar del Río, Matanzas,
(equipo del municipio de Perico, campeón provincial), Las Villas,
Camagüey, Oriente y Vegueros.

Después de Henequeneros se ubicaron Mineros, con 48 triunfos y 17 derrotas; Azucareros ocupó la tercera plaza con 46 y 20; cuarto Industriales
al sumar 43 victorias con 22 derrotas.

El equipo, inspirado en el lema de “Henequeneros campeón, Matanzas un millón”, prácticamente arrasó ofensivamente al quedar líder de bateo con 273; en carreras anotadas, 322; en impulsadas, 273; en indiscutibles, 620; en triples, 22 y en bases robadas con 110 en 150 intentos, para un por ciento de 73,3.

Su cuerpo de lanzadores fue cuarto al promediar 2,14 carreras limpias
por cada 9 entradas y en la defensa fue el conjunto que más jugadas de
doble play realizó con 67, aunque su defensa colectiva ocupó la sexta
posición con 955.

Aunque todos sus jugadores rindieron al máximo hubo individualidades
destacadas, sobresaliendo Wilfredo Sánchez, quien fue líder de bateo
con 351; en inatrapables, 98; anotadas, 46 y bases robadas, 34,
guarismos que lo llevaron a ser seleccionado como el Jugador Más
Valioso (JMV).

También aportaron mucho en el ataque Rigoberto Rosique
y Félix Isasi con promedios de 348 y 333, respectivamente, Armando
Sánchez, líder en triples con 6 y Tomás Soto, entre los mejores
impulsadores del campeonato.

De los lanzadores, Alfredito García fue el puntero en juegos ganados
con 12, Jesús Torriente se impuso en 9 y perdió 3 con excelente
promedio de carreras limpias de 0,95, más el aporte de Gaspar Pérez,
Jesús López, Ernesto William Alfonso y Alberto Vera, con actuaciones
destacadas.

Los elogios también para Miguel Ángel Domínguez, quien en su primera
incursión en estos clásicos logró imponerse, algo sólo igualado
recientemente en la provincia por Armando Ferrer con los Cocodrilos de
Matanzas.

Aquel equipo lo integraron como receptores: Evelio Hernández, Osvaldo
Rosell y Guillermo Herrera.

Jugadores de cuadro: Tomás Soto, Félix Isasi, Armando Sánchez, José
Morgan, Marcial Rionda, Lázaro Peñalver, Rafael Herrera, Gustavo
Hernández y Lázaro Madan.

Jardineros: Rigoberto “Kindy” Estrada, Wilfredo Sánchez, Rigoberto
Rosique, Reynaldo Isasi, Ramón Gómez Pedroso, Felipe Sánchez y
Francisco Calvo.

Lanzadores: Gaspar Pérez, Jesús Torriente, Alfredo García, Ernesto
William Alfonso, Alberto Vera, Orlando Albelo, Rolando Tamayo, Julio
Castanedo, Félix Ramos, Juan Martínez, Jesús López, Renier Rodríguez y
Rodolfo Fernández.

Acompañaron a Miguel Ángel Domínguez en el cuerpo de dirección, los
asistentes Luis Menéndez y Lino Betancourt; el entrenador Leovel
Vento; como cargabates Carlos González; masajista Adel Sosa y delegado
Francisco Álamo.

Cada triunfo de la tropa yumurina hace 50 años fue
inspiración y apoyo a nuestros trabajadores de la agroindustria
azucarera que también cumplieron con la parte del lema que le
correspondía de “… Matanzas un millón”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *