El Comandante Faustino Pérez cambió mi vida

Fidel sentía una gran admiración por el Comandante Faustino Pérez.

Aunque un día como hoy hace cien años naciera en la provincia de Sancti Spíritus el Comandante Faustino Pérez, fue en la Ciénaga de Zapata donde pasó los últimos años de su vida un hombre que defendió sus ideas a riesgo de cualquier perjuicio personal. Solo le  importaba el bien de la patria.

Nadie en ese sureño municipio de Matanzas tuvo el honor de estar más cerca del luchador revolucionario que Oscar Verdeal Carrasco. Su condición de asesor jurídico de la empresa municipal agropecuaria Victoria de Girón le posibilitó conocerlo mejor que nadie.

“Me tocaba acompañarlo a recorridos, reuniones, estar muy cerca de él”, recuerda emocionado. Trabajar con él, aprehenderlo, hacerlo su héroe, fue un privilegio que tuvo. Así narra la impresión causada en él por aquel hombre alto, flaco, de grandes espejuelos, que llegaba a la Ciénaga de Zapata dispuesto a amarla como el que más.

Rememora que en febrero de 1990 al comité de base de la Unión de Jóvenes Comunistas se le ocurrió festejarle sus siete décadas de vida. Era una sorpresa, pero “aquel día demoró en aparecer… Faustino se desvió del camino, buscó kilómetro adentro la recóndita comunidad de Santo Tomás y, al amparo de abrazos, del contacto con el pueblo, celebró allí, primero que en otro lugar, su nacimiento”.

Oscar detiene la voz para asegurar: “Ese gesto lo reveló como un auténtico humanista, un típico revolucionario”.

Sostiene Oscar que a los 70 años, sobre todo si se tiene la salud resentida, dice, cualquiera imagina que llegó la hora del descanso… “Pero un Comandante como él no se lo permitiría…”

Por eso, afirma, convirtió la Ciénaga de Zapata en su última trinchera. “Yo le confieso que no imaginé tanta grandeza en él cuando escuché que sería el director de la empresa municipal agropecuaria Victoria de Girón.

Tuve la suerte de verle soñar con una Ciénaga igual que el resto del país. Con esa convicción impulsó el plan de desarrollo que ya existía y lo hizo a base del poder que siempre ostentó. El poder  del ejemplo”.

Por lo que representa en lo espiritual y en la propia dimensión de su personalidad, suele resumirse el porte de Faustino a la creación del conjunto artístico Korimakao, el   proyecto cultural fundado por el actor Manuel Porto, perdurable hasta hoy para suerte de la Ciénaga. “El Comandante hizo tanto y más también…, renovó aspectos esenciales de la vida de sus pobladores…”

Homenaje a Faustino Pérez en la sede del Conjunto Artístico Korimakao, una de las obras impulsadas por el Comandante en la Ciénaga de Zapata.

Afirma Oscar que Faustino Pérez Hernández fue un convencido defensor del medio   ambiente, del uso racional de los recursos naturales. “Lo vi sufrir con cada incendio forestal, combatirlo, prevenirlo. Le costaba aceptar que en algunos casos nada se podía hacer. Eso lo desesperaba”.

Sin embargo, precisa, en el orden práctico lo recordamos y muy bien, porque ayudó a poner fin a uno de los problemas que más entorpecía la vida de los cenagueros, la escasez de agua potable.

“La construcción de la conductora de San Isidro, en Jagüey Grande, a Playa Larga, aquí en la Ciénaga, terminó con la angustia que implicaba esperar a que todos los días, de un municipio a otro, una caravana de siete, ocho, diez pipas transportara el líquido.

“Nadie mejor que un médico, y él lo era, entendería la magnitud de la obra hidráulica… Aquí la gente no olvida esa devoción por los demás que lo llevó a pensar siempre en los humildes”.

Asegura Oscar que Faustino fue dirigente sensible y objetivo a la vez. De una honestidad a prueba de todo, “humilde y desafiante”.

Afirma Oscar que la cercanía a Faustino lo hizo mejor revolucionario. “Fui su alumno, aunque él jamás supo que fue mi profesor”, dice.

Un golpe de duro para el entonces joven Oscar significó la muerte del héroe, aquel 24 de diciembre de 1992. “Su deceso forjó en mí la necesidad de ir a los escenarios donde combatió, quería hurgar en sus facetas de combatiente…”.

Comenzó así un deseo insaciable por “estudiar su vida, de encontrar en libros o recortes de periódico anécdotas que me había contado… Leí sobre sus días de expedicionario del yate Granma, en la huelga de abril, de líder de la lucha clandestina en La Habana. Supe de su labor al frente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos y del Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados…”

Probablemente nadie en la Ciénaga de Zapata sepa tanto de la última etapa de la vida de este Comandante como Oscar. Él es un convencido de que “Faustino Pérez cambió mi vida”.

Anesio, a la izquierda, escucha las historias sobre su hermano Faustino Pérez contadas por Oscar.

Foto 3: Homenaje a Faustino Pérez en la sede del Conjunto Artístico Korimakao, una de las obras impulsadas por el Comandante en la Ciénaga de Zapata.

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