Joyas, el encanto de las piedras exóticas

El afán del ser humano por realzar su figura y belleza llega de tiempos remotos y nunca ha dejado de acompañarlo. Desde las épocas más primitivas, en las que el hombre buscó sólo abrigo para la supervivencia, comenzó ese especial interés. Y así, a lo largo de la historia han ido apareciendo y también desapareciendo.

No obstante, las joyas han permanecido, y quizás lo más sorprendente es que han logrado librarse de la tiranía que la moda impone a las prendas de vestir o al calzado. Pequeñas gargantillas, collares enormes, anillos para todos los dedos de las manos y hasta de los pies, pulseras de todo tipo a colocarse en cualquier parte del brazo son de los más utilizados en la actualidad.

Las piezas pueden ser largas, brillantes, gruesas, ligeras, delicadas, cortas, opacas, finas o grotescas. Todo es válido y moda, pues las joyas están hechas de los más variados y finos elementos por lo cual tocarlas es una delicia y verlas una especie de recreación visual. No es de extrañar, por eso, que joyeros y orfebres tengan la absoluta libertad de dar rienda suelta a su imaginación para jugar con los recursos que a ese fin ha dado a los hombres la Madre Naturaleza.

Las obras pueden ser elaboradas a partir de preciados metales como el oro y la plata y adornadas con piedras preciosas o semi preciosas y hasta incluso, rocas fósiles, cristales, cuero o hilos. No existen límites si la imaginación vuela alto.

Desde tiempos remotos, en América se trabajó el oro y la plata que simbolizaban deidades primigenias en las culturas que poblaron este territorio mucho antes de la colonización.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *