De verde olivo también viste una mujer

Daymi Natacha Osorio estudiaba Medicina, pero siempre le gustó ser militar. Contaba con el apoyo de su familia cuando decidió darle un giro a la vida para transformar la bata blanca en uniforme verde olivo.

Que la mayoría fuesen hombres no importaba, la profesión se lleva dentro y esto la ataba al deseo imperecedero de pasar el servicio militar voluntario.

“Al principio fue muy difícil, hacíamos las mismas actividades que el resto de los soldados, gimnasia, preparación física, clases de infantería, actividades de patrulla y otras propias de la profesión que poco a poco fueron incorporándose a mi formación”, nos cuenta Daymi.

Bien temprano, junto al resto de los reclutas, organiza el trabajo de la jornada. Seis mujeres igual que ella completan el cuadro de soldados femeninas en la Unidad de Prevención de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de la Región Militar de Matanzas.

La creciente participación de la mujer en los sectores de la sociedad y la disminución de la natalidad hace necesario que lejos del machismo se produzca una mayor incorporación de féminas al Servicio Militar Voluntario Femenino (SMVF).

 “Desde el inicio de las luchas por la independencia, las mujeres cubanas hemos tenido el deber de defender nuestro suelo, es por eso que yo me siento muy orgullosa de contribuir a la seguridad de miles de cubanos que depositan su confianza en nuestras FAR.”

Desde la Federación de Mujeres Cubanas, las Áreas de Atención y los Comités Militares, de conjunto con la Unión de Jóvenes Comunistas y la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM), comienza la promoción de féminas dispuestas a cumplir con esta importante tarea.

Posterior al período de previa, Daymi integró el grupo de jóvenes que participaron en un curso de superación ofrecido por la Unidad Militar donde laboraba, actualmente afirma que continuará su preparación profesional para alcanzar grados superiores como oficial de las FAR.

Neleyam Antúnez Castro, otra de las jóvenes soldados de la Unidad de Prevención, a pesar de no tener definida la especialidad que continuará una vez culminado el SMVF conoce que mediante la Orden 18 puede optar por una carrera en la Educación Superior o academias de las FAR.

El 8 de marzo de 1984, después de concluida la etapa organizativa del primer llamado del SMVF, se crea el Regimiento Femenino de Artillería Antiaérea. Hasta hoy cientos de jóvenes, al igual que Daymi y Neleyam, optan por el Servicio Militar como una vía para cumplir sus sueños o continuar superándose.

Sacrificio y ejemplaridad, con estas palabras definen el compromiso de la mujer con las FAR y el resto de las cubanas. Estas jóvenes hacen de la Revolución una obra inmensa, convencidas de que desde un pelotón de verde olivo, emergen Marianas, Vilmas y Celias.

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