Fundación Lorenzo Padilla visita taller de cerámica para jóvenes cubanos

En el taller de cerámica del profesor Alberto Zaragoza Espinosa los estudiantes de la Escuela de Oficios Daniel Dall´Aglio, de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Matanzas, encuentran un buen motivo para recrear el arte y devolver a sus vidas la motivación de ser útiles a la sociedad.

El Conservador de la Ciudad de Matanzas, Leonel Pérez Orozco, explicó que esta escuela fue creada en Matanzas como extensión de la red de escuelas de conservadores creadas en Cuba por la Oficina del Historiador de La Habana y constituye una idea de Eusebio Leal Spengler (Historiador de La Habana), puesta en práctica hasta el momento en seis provincias del país con la finalidad de formar jóvenes sin vínculo laboral y reintegrarlos a la vida del trabajo.

Con esta posibilidad, esos jóvenes que se encuentran en las calles logran aprender oficios como la cerámica, la albañilería, arqueología, la orfebrería y así obtener una calificación que los acredita como futuros conservadores del patrimonio material de las ciudades donde viven. En las manos de estos muchachos está el futuro de una ciudad bella y renovada.

Alberto Zaragoza imparte clases a los estudiantes del taller de cerámica en su propio taller, pues la escuela no cuenta con los materiales necesarios para el aprendizaje de este oficio.

Alberto, junto al tecnólogo en cerámica Adalberto Hernández, enseñan a diario a una clase compuesta por 14 jóvenes con diversas características. Algunos de estos estudiantes provienen de familias disfuncionales, otros presentan enfermedades psicomotoras o retrasos en el aprendizaje. Estos inconvenientes provocaron que los muchachos perdieran el interés por la superación personal, sin embargo, el taller de cerámica devuelve hoy a sus vidas el deseo de ser hombres y mujeres insertados al medio social y capacitados en alguna tarea importante que les ofrezca un mejor futuro.

Hace varios días los miembros de la fundación Lorenzo Padilla, dirigida por Marie y David Padilla y Díaz visitaron junto al maestro Lorenzo el taller de cerámica de la Escuela Danielle Dall´Aglio, ubicada en las alturas de la ciudad de Matanzas. Los muchachos atentos escucharon una clase magistral del reconocido artista plástico franco-cubano Lorenzo Padilla, los jóvenes agradecieron sus consejos y observaciones en cuanto al trabajo con la cerámica.

Los miembros de la fundación conocieron también sobre el arte que surge en este taller, en ocasiones de manera mágica. La creatividad en este lugar se impone a la escasez de recursos. El profesor Zaragoza explica que las condiciones objetivas del lugar no están creadas del todo, sin embargo, ellos buscan nuevas alternativas para resolver la precariedad de recursos y continuar con el proceso educativo.

Zaragoza: “En este taller necesitamos varios equipos que no podemos obtener a causa de las condiciones económicas del país. Uno de ellos es “la filtroprensa”, equipo que utilizamos para hacer la mezcla de barro; en su lugar empleamos una concretera de cemento. También necesitamos un “molino de bola”, para mezclar la pasta con la cual los muchachos trabajan posteriormente…

“Prescindimos de una “extrusora” que compacta la masa y la convierte en bizcocho para luego moldear.  Además, para nuestra labor diaria son necesarios “un torno simple y uno alfarero”, fundamentales para darle contorno y forma a las piezas que se deben moldear… No tenemos ninguno de estos equipos en su forma original, sin embargo, utilizamos medios alternativos, construidos e innovados por nosotros mismos para solucionar con eficacia el trabajo cotidiano”.

El profesor construyó algunos equipos para que sus alumnos pudiesen aprender cerámica: “…construimos nuestros instrumentos, como dije anteriormente; utilizsamos una concretera de cemento para mezclar; sacamos los motores que proveen electricidad de equipos rusos que por su antigüedad ya no cumplían determinada función, por ejemplo, los tornos nacieron de un viejo aparato ruso para envasar pomos de yogurt en la Rusia socialista y así creamos equipos con piezas de carros y otros derivados para encontrar soluciones.”

El tecnólogo Adalberto Hernández, profesor adjunto de la clase de cerámica, explicó que para el desarrollo del taller no solo es necesario contar con las estructuras tecnológicas, es importante también obtener pigmentos y materiales químicos de calidad para la restauración del patrimonio de la ciudad. Para ejercer esta actividad los muchachos necesitan pinceles, óxido de cobre y otros pigmentos de buena calidad que nos destruyan la terminación de la pieza. A pesar de ello, en el taller trabajan con algunas sustancias plomadas o disoluciones de metales para dar color a las piezas.

Este taller no solo ha enseñado a estos muchachos a trabajar el arte de la cerámica, sino que los ha enseñado a ser más fuertes, a sobreponerse a sus incapacidades y a encontrar soluciones posibles ante las dificultades en un entorno de equidad, inclusión y libre de discriminación y estigma.

Hoy día estos jóvenes, que antes estaban desaprovechaban el tiempo en la calle sin trabajo, son los principales responsables de realizar estudios en el Centro Histórico de la Ciudad de Matanzas, valorar el estado de sus esculturas y espacios patrimoniales, y finalmente lograr restaurarlos para conservarlos en el futuro.

La Escuela de Oficios Daniel Dall´Aglio debe su nombre al arquitecto italiano que construyó el emblemático Teatro Sauto, de Matanzas, es la quinta en formación de Cuba y su ejemplo se replicará en los niveles de enseñanza de otras escuelas de latinoamericanas.

  • Fotos de Jesús Martínez León 

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