“Toto”, el hijo estelar de Favorito

La travesía de Eduardo Blanco, jardinero central de Matanzas, para convertirse en jugador regular de la selección

Más de dos meses han transcurrido desde que la selección de Matanzas alzara el título de la pelota cubana, tras 29 años sin conquistar el trofeo bajo esa denominación. El suceso estremeció a la provincia, provocando una respuesta popular y voluntaria que será recordada por su magnitud.

Protagonista de esa victoria fue Eduardo Blanco, quizás uno de los Cocodrilos más importantes y menos medíaticos del equipo, a quien le debíamos el placer de conversar pausadamente, pues hasta ahora solo se acercó al micrófono de Radio 26 por unos instantes, casi siempre después de decidir un partido.

Hicimos de las gradas del estadio Victoria de Girón el escenario de esta entrevista, sin las voces de los aficionados y el sonido de la música, para conocer la historia que rodea a este hombre en su afán por jugar pelota. Es bateador, pero fue pitcher y mañana de seguro jugaría donde lo coloquen, porque a “Toto”, como también le conocen, el béisbol se le clavó en la médula.

Para modificar la creencia de que los pueblos pequeños son aburridos, Eduardo recuerda su niñez y juventud en el batey donde nació, perteneciente al municipio Martí, en el cual por tradición se jugaba mucho béisbol.

El pasatiempo nacional era la distracción más popular en su tierra, sus tíos y primos también lo practicaban. De la herencia familiar adquirió el amor por este deporte.

¿Cuál fue tu primer paso importante para convertirte en pelotero?

“Recuerdo que nos reuniamos los niños de un campito y nos enfrentábamos con los del pueblo vecino, o  haciamos equipos dentro de un mismo barrio, así era todo. Se jugaba más pelota en el país en aquel tiempo.

“No puedo hablar de un momento en específico. Mi formación es empírica, no estudié en academias ni tampoco en la EIDE (Escuela de Iniciación Deportiva), todo lo aprendí en el juego.

“La forma en que crecí jugando marcó mi carrera. Me gusta la pelota alegre y suelta. Mientras cursaba la Universidad pude participar en una Serie provincial los fines de semana. Allí me destaqué porque mi estilo llamó la atención de los entrenadores.”

Durante la temporada además integró el equipo timoneado por Armando Ferrer en la Liga de Desarrollo, simultánea a la Serie 48 de manera especial aquel año. La medalla de bronce conquistada por ese equipo fue el catalizador de sus aspiraciones. Desde entonces comenzó a ver el béisbol como una profesión…

Es interesante tu debut en Series Nacionales porque a pesar de ser un bateador innato te iniciaste en el torneo doméstico como lanzador. ¿Cuáles fueron los sucesos que te llevaron al box?

“Me probé en la Serie 50 como pitcher, si bien no me gustaba, pero quería jugar y como mi biotipo se aproxima al fisico de los lanzadores, me dijeron que lo intentara. Había integrado la preseleccion el año anterior como bateador y no hice el grado porque existían otros buenos jardineros. Vi una oportunidad al convertirme en lanzador y la tomé, me mantuve en ese rol durante cuatro temporadas.

“Siempre anhelé la posibilidad de que Víctor Mesa, el director del equipo en aquel entonces, me sacara por lo menos a correr. Prefiero jugar pelota antes de pitcharla. Nunca tuve la oportunidad en ese momento y al final mi carrera como pitcher terminó porque tenía muchas dolencias en el brazo debido a la mecánica de lanzar.”

Con el fin de una etapa inició la recta decisiva en la carrera de Eduardo Blanco. Te excluyen del equipo en la Serie 54 y al año siguiente te ganas el puesto como jardinero central. ¿Qué sucedió?

“Soy Licenciado en Cultura Fisica. Ese año me convertí en mi propio preparador y me propuse regresar al equipo.

“Una lesión de Victor Victor requirió que buscaran en la preseleccion a alguien para reforzar la linea central. En los entrenamientos el director me vio y le gustó la manera en que jugaba, a pesar de mis deficiencias, pues inverti mucho tiempo formándome como lanzador y acarreaba errores técnico-tácticos.”

El contexto exige la pregunta: ¿Influyó de forma positiva un manager como Víctor Mesa en tu carrera profesional pese a lo mucho que los presionaba?

“De él siempre capté lo que me podía ayudar a crecer. Más allá de su personalidad, imperfecta como somos todos los humanos, me atraía su manera de disfrutar la pelota. Me gustan los programas sobre el béisbol y en algunos vi imágenes de cuando él jugaba. Era un pelotero agresivo, agil, dinámico…Traté de captar siempre lo que me nutriera.

“Así hago con cada uno de mis entrenadores, este año con Quirantes y Lázaro Junco mejoré en numerosos aspectos, en especial, en la técnica de swing. Había arrastrado este problema por años, debido a mi formación empírica y el progreso se vió en el terreno con la victoria del equipo.”

Un éxito insólito para una selección con el nombre de Matanzas. En la historia de nuestro béisbol, además de evocar la gloria de los Citricultores y Henequeneros tambien habrá que hablar de los Cocodrilos.

¿Qué pensamientos asaltaron tu mente cuando llegó el out 27 en ese partido con Camaguey? ¿Te percataste en algún momento de que sobre el terreno eras el unico jugador matancero de nacimiento?

“No tuve tiempo para más, solo pense ¡al fin! Salí corriendo hacia Jonder a festejar con el resto del equipo. Fue un sueño hecho realidad, la experiencia no se puede describir en palabras.

“Como dato curioso es un orgullo para mí haber sido el único natural de Matanzas aquel día sobre el terreno, pero en realidad eso no importa. En ese momento no había distinción, los que vinieron antes de otras provincias, así como los refuerzos, todos se entregaron como si hubieran nacido aquí.”

Hicieron renacer el béisbol en nuestra provincia. ¿Cómo ha sido durante este tiempo el ser Campeones?

“Pasan los días y las personas siguen con el mismo cariño. Te piden fotos, saludan y agradecen. En ´mi campito´ me recibieron como un héroe y antes de partir hacia Nicaragua me despidieron igual, con caldosa, banderas; fue algo impresionante.

“Nunca pensé que ser campeón fuera tan importante para el pueblo, hasta que vi las imágenes aquel sábado de las personas en las calles de la provincia celebrando el triunfo del equipo de manera voluntaria, natural…

“Lo más extraordinario fue la llegada el domingo. En cada municipio las personas estaban en la Carretera Central esperando al equipo para tirarse fotos, abrazarnos… Muchos viejitos salieron en sillas de rueda.”

Un comentario

  • Joaquín R. Liao Sarabia

    Estimada colega Giselle, cuanto me alegra esta entrevista. “Totó” es de esos deportistas a los que la vida le ha dado un talento natural y así lo es también como persona como habrás percibido durante tu diálogo con él, me atrevo a decírtelo públicamente porque somos amigos desde hace unos años, por supuesto un gran orgullo para mí que así sea.
    Y aunque pude felicitarlo al final del juego decisivo en Camagüey… hoy le sigo diciendo a él, a todo el equipo, a su dirección, a Víctor Mesa, a Matanzas… “Felicidades Campeones”!

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