El primer higienista cubano

Hoy, cuando 174 países del mundo permanecen bajo los efectos de un virus que ya ha dejado 27 mil fallecidos, por el que la humanidad vive expectante del ejercicio de los científicos que trabajan en el desarrollo de una vacuna que nos inmunice del Covid-19, en Cuba rememoramos a quien se considera el primer higienista e iniciador de la ciencia médica en esta isla antillana, al médico Tomás Romay Chacón, fallecido un 30 de marzo, pero hace 171 años.

Este fue un doctor que sobresalió por la introducción y propagación en 1804 de la vacuna contra la viruela en La Habana, apenas cuatro años después de ser descubierta por el científico inglés Edward Jenner.

Uno de los grandes obstáculos para el progreso socioeconómico de Cuba durante algo más de tres siglos del período colonial fue la presencia de enfermedades contagiosas como la viruela.

La epidemia de viruela, iniciada en diciembre de 1803, y el conocimiento de que demoraría en arribar a La Habana la expedición enviada por el rey Carlos IV con el virus salvador, llevaron a que la Sociedad Patriótica convocara al científico habanero a trabajar en la creación de una vacuna para la extinción de ese terrible mal.

Logrado el propósito, Romay acudió a una demostración pública para probar la efectividad de la vacuna. Arriesgando la vida de sus hijos, vacunó desde el más pequeño de sólo 29 días de nacido, hasta varios hombres y mujeres que pasaban de 40 años.

Y así, cuando el 26 de mayo de 1804 llegó al puerto de La Habana el navío que el 30 de noviembre del año anterior había salido de la Coruña con el objetivo de llevar la vacuna a los dominios españoles, ya ésta se había propagado por toda la Isla.

Pasado el tiempo, la viruela, que antes era mortal en el 30 por ciento de los casos se erradicó gracias a un programa mundial de vacunación liderado por la Organización Mundial de la Salud, tras un proceso largo y dificultoso que consistió en identificar los casos existentes, así como las personas con quienes habían estado en contacto los afectados.

Un proceso muy similar al que hoy desarrolla el Gobierno y el Ministerio de Salud Pública de Cuba con las pesquisas casa a casa y el aislamiento de las personas que llegan a Cuba para detectar los infectados del Covid-19 y con ello cortar las cadenas de transmisión.

Desde el once de marzo, fecha en que se manifestó la presencia del virus en el país con tres turistas italianos, ya se reportaron 139 casos positivos a la Covid-19, de ellos tres fallecieron y cuatro fueron dados de altas.

A todos los casos que resultaron de turistas o cubanos que regresaron a la Isla y sus nexos, se les da el seguimiento requerido en instituciones hospitalarias establecidas para ello, a la vez que permanecen en Centros de Aislamiento otros para descartar la presencia del virus.

Para la evolución de la enfermedad el país cuenta con condiciones materiales y financieras, así como con la sapiencia de un equipo de expertos reconocidos y de alta calificación.

Tanto, que como resultado lógico del desarrollo de la enfermedad, pronostican un incremento del número de casos de infectados por la Covid-19. Por ello, se insiste en aumentar la práctica de medidas higiénicas, de protección y aislamiento siempre que sea posible.

El avance de este programa dirigido a la eliminación del virus, no solo en Cuba, sino en el resto dé las naciones del orbe donde laboran especialistas de la Medicina cubana, es también un homenaje  a Tomás Romay Chacón, quien continuó administrando la vacuna contra la viruela hasta poco antes de su muerte, ocurrida el 30 de marzo de 1849, en su hogar ubicado en La Habana.

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