Exagerar contra el coronavirus

Los cubanos tenemos fama de exagerados. Se le atribuye a Máximo Gómez una frase que nos retrata: “ustedes, los cubanos, cuando no llegan, se pasan”.

Pues lo que pudiera parecer un defecto en condiciones normales, en otras podría salvarnos. Desde que el coronavirus dijera presente en nuestro país, ser exagerados ha sido una fortaleza.

Repasemos la situación. Aunque a algunos les parecieron tardías las primeras medidas, la verdad es que nuestro Gobierno ha exagerado.

Se ha exagerado en la vigilancia epidemiológica, en detectar casos y develar posibles cadenas de transmisión para cortarlas. La vigilancia ha sido casi microscópica.

Se exageró en disponer en tiempo récord de centros de aislamiento en cada territorio. No estaba cerca de aparecer el primer caso y ya estaban los centros y los especialistas. La organización de nuestro sistema de Salud para enfrentar la pandemia roza con la compulsión.

Se exageró cuando se dispusieron medidas previstas para la fase epidémica, como el cierre de las escuelas. Y ahora se exagera con los repasos televisivos para todos los grados de todas las enseñanzas. Es como si los canales educativos se hubieran creado para una situación como esta.

Exageramos al regular nuestras fronteras y en el control a los turistas que quedaron en el país. Exageramos también al recluir de forma obligatoria durante 14 días a los residentes en Cuba que han regresado en la última semana, tengan o no síntomas.

Se ha exagerado incluso con la información. Para desgracia de quienes acusan a los medios oficiales de lentos, la información se ha dado rápido. Ha habido acceso completo y el Ministerio de Salud convoca diariamente a una conferencia de prensa en la cual se actualizan las estadísticas en torno al coronavirus.

Exageramos hasta con la solidaridad. En medio de una situación global crítica, en la cual los países tienden a cerrarse, a poner todos sus recursos materiales y humanos en función de la situación interna, Cuba acude nuevamente con sus médicos al llamado de países hermanos. Solidaridad  no es dar lo que sobra…

Quienes más han exagerado han sido nuestros máximos dirigentes. Han exagerado con la preocupación y la ocupación. Han exagerado en la manera de conducir al país, han exagerado en la agilidad al adoptar decisiones, sopesando la opinión científica con la pública.

Han exagerado incluso con sus comparecencias en televisión, hablando claro, directo, sin medias tintas. Han dado lecciones de cómo se conduce un país en situaciones de crisis. Y todo eso, en medio de las condiciones críticas que ya vivíamos, con recortes de combustibles, con dificultades para acceder a insumos de todo tipo.

Ya sé que a esta altura hay quienes piensan que no hay tal exageración, que nuestro Gobierno no ha hecho más que cumplir con su deber. Pues les pido que, catalejo mediante, ese que a veces solo usamos para compadecernos de nuestras escaseces, miren hacia el mundo y comparen.

Sí hemos exagerado y bien. ¡Y qué bueno! La pregunta es, ¿cómo  vamos a responder nosotros a esas exageraciones para contener el coronavirus en Cuba ahora que ya hay transmisión local? Pues exagerando cada uno de nosotros, como nuestra idiosincrasia indica.

Exageremos en nuestra responsabilidad personal siendo consecuentes con cada una de las medidas que se dictan, pero yendo más allá.

Exageremos quedándonos en casa los que no somos imprescindibles ahora. Exageremos y adelantémonos a un posible toque de queda. Autoimpongámonos nuestro propio toque de queda. Impongámoslo a nuestros niños y ancianos. No salgamos a menos que sea por una necesidad imperiosa.

Exageremos usando nasobuco nada más que asomemos la cabeza a la calle. Exageremos  teniendo tres o cuatro y usándolos menos tiempo que el aconsejado. Exageremos lavándolos y planchándolos compulsivamente si son de tela y botándolos, si desechables.

Exageremos en el lavado de las manos, no importa que nos llamen obsesivos. Exageremos en la limpieza de la casa y de las superficies en e  hogar, el  trabajo, el carro, la motorina o la bicicleta. Exageremos en el lavado de la ropa con la que salimos a la calle.

Exageremos en el cuidado de nuestra salud. Y si tenemos síntomas, no los escondamos. Alarmémonos ante el primer estornudo. Seamos exagerados en informar rápido si solo saludamos a una persona que dio positivo al coronavirus.

No se trata de tener pánico, sino de exagerar el cuidado. Hay que serlo porque luchamos contra un enemigo invisible a nuestros ojos, porque puede estar donde menos lo esperamos. Porque lindo como lo vemos en las imágenes que nos muestran los medios,  con corona y todo, es un virus mortal.

Ser  exagerados nos ha permitido contenerlo, pero ha llegado el momento de ser consecuentes. Respondamos a ese exagerado Gobierno Socialista nuestro, a ese exagerado sistema de Salud, siendo todo lo exagerados que podamos ser, personal y socialmente.

Piense, ¿qué más puede hacer usted en lo que le toca? y exagere. En la lucha contra el coronavirus no basta con precaver, es mejor ser exagerados, ese defecto cubanísimo que hoy nos puede salvar.

Por cierto, ¿esto no será una exageración periodística?

3 comentarios

  • Esnel

    Gracias por los consejos, yo agregaría el tema del comportamiento en las colas. No es por meter miedo pero, tenemos claro que en Matanzas tenemos muchísima gente que ha tenido contacto o trabajado en un entorno lleno de turistas o viajeros? acaso estas personas no pueden estar a nuestro lado en un tumulto de gente? serán conscientes ellos del riesgo de que se mezclen de esa manera con las personas cuando pueden mantenerse responsablemente alejados? El desespero y la impaciencia no nos puede arrastrar a cometer estas imprudencias pq podemos enfermarnos o enfermar a nuestros más queridos y allegados seres. Por favor, exageren también con eso, mientras el Gobierno va creando las condiciones para en la medida de las posibilidades “exageren” en la distribución equitativa de los productos más esenciales, estoy seguro que se trabaja en eso.

    • En Matanzas también se ha exagerado… para bien… sé que se adelantaron a muchas medidas… y eso es lo que se ha pedido. Tienes razón, hay que exagerar con la disciplina en las colas… y me faltó también que exageramos cuando recibimos al crucero inglés… eso sí fue exageración de la buena… y es una exageración cómo se van a distribuir los productos. Realmente es una suerte ser el país que somos y tener el gobierno que tenemos. Y que Fidel nos haya preparado para momentos como este… La idea es exagerar con el cuidado que debemos tener cada uno de nosotros

  • Acepto y exagero, vamos por muchas variantes de programación para cualquier circunstancia multiplicar nuestros esfuerzos y acompañar al pueblo y la dirección del país, en los territorios y la provincia a cumplir el rol de servidores públicos, con aliento, optimismo y responsabilidad. De que le quitamos la corona al virus, te lo aseguro. Cuenta con tus valientes radialistas para cualquier opción.

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