Tercera edad: evitar los estragos psíquicos de la pandemia

Cuando hablamos en Cuba de la tercera edad nos referimos a una generación que posee una actitud calificada por muchos como “estoica”, pues además del fogueo del trabajo de quienes aún no se han jubilado, la mayoría desempeña en el hogar un papel valioso de ayuda a hijos y nietos.

Por tanto, el aislamiento necesario y cuidado de los abuelitos y los cambios que produce una pandemia como la que vivimos, pueden conducir a promover diversas conductas por el retiro social que conlleva, a las cuales debe prestar atención la familia.

Pueden ocurrir varios estadíos de adaptación para esos que no se mantenían antes en el hogar ni un minuto. En la primera etapa se enojan y hasta pueden tener ira. En la segunda pueden pasar por un poco de depresión y finalmente se supera cuando se empieza a valorar más lo que tiene a su alrededor.

Entonces lo conveniente será estimular en casa el retomar lecturas postergadas, terminar una serie o novela en la televisión, escuchar la radio o simplemente reponer fuerzas en el sillón.

Señalan expertos que resulta importante en los casos de ancianos y enfermos ser cautelosos con la sobreinformación, ya que tantas noticias de desastre como cantidad de muertos, ponen a estos seres en un estado de alerta continuo y desgaste de su bienestar psíquico.

Nuestros padres y abuelos son vulnerables a esta enfermedad que necesita cuidados extremos y la familia debe responsabilizarse con el cumplimiento estricto de las medidas gubernamentales para así rebasar este tiempo de conmoción universal.

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